27 de Diciembre de 2020

Felices fiestas a todos. Sólo deseo que todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor les esté afectando lo menos posible y sobre todo que no les robe a nadie de su lado. Les envío un enorme y cálido abrazo a todos.

Para mi están resultando unas buenas navidades. Estoy de vacaciones, la realidad es que, después de todo, las necesitaba. Las niñas están conmigo desde la tarde del 24 y continuarán a mi lado hasta el la tarde del 31.

Pasamos la Noche Buena en casa de mis padres con toda la familia. “Aprovechando” el toque de queda para esa noche en Canarias, a partir de las 01:30, todos pasamos allí la noche y también compartimos gran parte del 25 juntos.

Una de las cosas más curiosas, y tal vez más triste para mi, fue intentar recordar cuando había sido la última vez que todos habíamos compartido techo. No creo equivocarme si digo que hacía más de 15 años.

Lo importante es lo bien que todos, sobre todo Aroha y Alba, lo pasamos genial. No quiero compararla con la del año pasado, no merece la pena. Esta ha sido feliz, alegre,… ¡¡¡MARAVILLOSA!!!

El resto de los días con las niñas están siendo muy buenos. Hoy incluso hemos podido salir de excursión con mi padres al Charco Azul, en el municipio de Agaete. Hemos encontrado más gente de la que esperaba dadas las fechas y la situación. Aun con eso ha estado muy bien. También hemos aprovechado estos días para poner patas arriba los roperos de las niñas y dejarlos listos para los próximos meses. Estoy muy contento al respecto.

Mañana pasarán la tarde con Ágara y creo que yo, además de realizar alguna tarea de la casa, me voy a ir a dar el último baño del año en el mar. Fue el 29 de diciembre del 2019 cuando hice “la limpieza” en el mar y creo que fue el 2 de enero de este año cuando regresé a cargar pilas para este 2020. Me había planteado ir sólo a hacer la recarga con el año nuevo, no veía mucho que limpiar. Finalmente quiero hacer ambos. Evidentemente se trata de algo simbólico. Añadir que existe la posibilidad de que no vaya sólo a ese primera baño del año.

En mi última entrada describía lo ilusionado que estaba con la salida que tenía prevista con mi vecina y nuestras respectivas hijas. El día 19 la realizamos, un itinerario parecido al que hiciera con Akela. Los cinto lo pasamos muy bien, fue genial poder compartir ese día todos juntos.

Como ya he indicado su hija y Alba están juntas en clase y se llevan muy bien, la complicidad entre ambas estaba garantizada. Aroha, pese a las dificultades de su brazo en cabestrillo también disfrutó la salida.

Finalizamos la ruta de montaña en un mirador poco conocido y aprovechamos para entregarle un pequeño detalle a la hija de mi vecina, su cumpleaños era al día siguiente. Se trataba de un puzzle de unicornios, sabíamos que le gustan mucho.

Nos desplazamos en mi coche, por lo que terminamos el día en mi casa. Las niñas y lo adultos montamos el puzzle, las pequeñas no querían dejarlo sin finalizar. Creo que ese pudo ser el momento de mayor complicidad para todos.

No me gustaría que pensaran mal. Durante el día y también en esos momentos ambos eramos padres y amigos, nada más. Salvo alguna mirada cómplice y caricia en su espalda por mi parte no hubo más. Incluso todo el desplazamiento en el vehículo lo realizamos con las mascarillas puestas, como dictan las normas establecidas para no convivientes por el Covid-19.

La llegada a casa fue muy “simpática”. En mi barrio se celebraba la visita de Papa Noel, habíamos decidido no asistir para evitar aglomeraciones. Mi vivienda está junto al local social/asociación de vecinos y justo al llegar la mayoría de padres del barrio estaban afuera, aglomerados, mientras los niños cumplían las normas dentro. En definitiva, bromeé con ella al respecto, ya no era ningún secreto que habíamos salido juntos. Ella es nacida en el barrio por lo que todos la conocen, me he reído bastante con esa situación.

Creo que fue cuando nos despedimos el momento en el que le indiqué que las niñas se irían el domingo y regresarían el 24. Le dije que si le apetecía hacer algo sólo tenía que avisarme, como he dicho estoy de vacaciones.

Volvimos a coincidir el 23 por la noche. Tenemos toque de queda a partir de las 01:00 por lo que el plan era cenar juntos en casa. Le gusta mucho la pasta y habíamos hablado de la salsa que había preparado con Alegría, el menú estaba claro. Yo contaba con todo el día para los preparativos y como tenía que salir para ultimar el Papa Noel de las niñas aproveché para realizar otras compras. Al final me quedó una bonita mesa con velas, mantel, cubre mantel, servilletas de tela,…. Me vine bastante arriba.

En este punto me gustaría hacer un pequeño inciso. En ocasiones me veo “aprovechando” todo lo que he aprendido en este tiempo. Súper cena con Anabel, detalles con Alegría, excursiones a la cueva y al Bentayga, películas que ver, masajes,… Me sorprende verme repitiendo algunas muchas cosas. Me he sentido como un “cazador” que va haciendo lo que funciona. Por otro lado la realidad es que ese soy yo y me encanta hacer esas cosas. A veces me es confuso.

Ella comparte vivienda con su hermana, que se quedó al cuidado de su hija, aunque ella espero para salir a que la niña se durmiese. Llegó un poco más tarde de lo previsto, la niña no estaba por la labor de acompañar a Morfeo. Al ver que se iba retrasando me lo comunicó con cierto apuro. Le respondí que no tuviese ninguna prisa, yo no me iba a ninguna parte y la cena la finalizaría cuando ella saliese de su casa. Era la realidad, no me estaba haciendo esperar, entendía perfectamente su situación. Le dije que estuviese tranquila: “Mientras más tranquila tú, más tranquila tu hija. No te preocupes, no me voy a ninguna parte…”.

Muchas veces me ha indicado lo fácil y cómodo que se lo hago todo, según ella sé perfectamente lo que necesita o está pensando. No se trata de agradarle, simplemente criamos de una forma similar y sé como son los niños. Me es muy sencillo ponerme en su lugar y tengo clarísimo cual es su prioridad. Compartimos mucho por lo que también es fácil para mi.

Estaba guapísima y un poco avergonzada. Ella ha tenido otras relaciones pero a veces me da la impresión de que esta fuera la primera. Es tímida y vergonzosa, tal vez sea por eso que me transmite esa idea. En alguna de nuestras conversaciones me había de sus límites en las primeras citas y lo mucho que le costaba sentirse cómoda con alguien. Por mi parte sólo le había señalado “una condición”: quería que estuviese muy segura de todo lo que me fuese a dar ya que no quería que me lo quitase luego. A ella le pareció justo.

La cena transcurrió con mucha tranquilidad, charla y risas. Sé que le incomodan los silencios, le producen «vergüenza». A mi no me cuesta hablar de cualquier tema por lo que esa situación no se produjo en ningún momento.

Finalizada la cena y recogida la mesa pasamos la sillón donde los silencios se llenaron de besos. Le había propuesto hacerle un masaje por lo que después de un buen rato “de silencios” se lo recordé. Conocía su respuesta, ya ella me había adelantado que en esa ocasión no se iba a casa sin él.

Después del masaje hicimos muchas más cosas, haciendo saltar algunos de sus límites por los aires. Fue una noche muy agradable; de conocernos, compartir, de mucha complicidad y de mucha piel.

La acompañé a su casa “cerca” de la hora del toque de queda, dejo a tu imaginación si antes o después. Por suerte son 2 minutos caminando.

No hemos vuelto a vernos desde entonces pero si continuamos hablando. Mi “aventura” con los roperos de las niñas y las salidas de estos días no me han permitido el mismo tiempo y en cierta forma ella me lo ha dejado caer hoy. Le he respondido que no he entrado en su vida para irme tan rápido, me ha agradecido esas palabras.

Intentaremos volver a quedar, los cinco, antes del 31 aunque mis hijas quieren compartir con otras amigas de clase. Espero tener tiempo para todo, ellas con sus amigas y yo con la mía, un ratito para todas.

La verdad es que me encuentro bien, con muchas ganas de continuar compartiendo con ella. Me siento afortunado al tenerla a mi lado. No sé a donde vamos pero por el momento hacemos el camino juntos.

Cuando inicié esta entrada, probablemente la última del 2020, me preguntaba si debería realizar una retrospectiva del año. No creo que la pudiese hacer como tal aunque sí me gustaría resaltar lo mucho que he aprendido durante este año: a quererme, a vivir solo, superar mis límites, respetarme,…

Todo esto ha sido gracias Anabel, la chica de Lanzarote, Alegría, la chica de Galdar, Asunta y a Akela. Lo vivido con ellas es lo que me he llevado a conocerme y a ir superando algunas cosas. Sólo les puedo estar agradecido y pedirles perdón si les pude llegar a hacer daño.

Les deseo a todos una feliz salida y entrada de año. Ojalá este 2021 nos lleve a alcanzar una normalidad próxima a la que conocíamos antes. Ojalá respete a nuestros seres queridos y ojalá, en lo muy personal, me permita seguir conociéndome y creciendo.

Buenas noches amores míos. Ahora subo a arroparlas de nuevo. Hasta mañana viditas mías.

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