30 de Octubre de 2020

12:01. Ha llegado el momento de cuidarme yo. Mi cuerpo se ha ocupado de darme el toque de atención. En este caso el que es mi tendón de Aquiles, la boca. Ya hace más de un año y medio me dio un aviso mediante un flemón. En esa ocasión se solucionó con antibióticos pero ya me indicó la especialista que era necesario extraer la pieza dental.

No lo negaré, en ese momento me impresionó, estoy seguro de que me podía leer la sorpresa en la cara. Siempre me había imaginado con mi dentadura completa en mi vejez y perder una pieza con 42 años, edad en ese momento, no era opción.

Los antibióticos lograron bajar la inflamación y descarté la extracción al no haber molestias. Esta regresó hace unos meses y al poco tiempo comenzó en otra parte de la boca. Ante lo insostenible de la situación había solicitado hora para el especialista pero las molestias que sufrí el domingo me obligaron a ir de urgencias el lunes. Al final la hora que tenía solicitada se utilizaría para la extracción de esas dos piezas, no existen otras opciones. Ya evaluaremos la posibilidad de prótesis cuando esté libre de infección y con las zonas bien cicatrizadas.

Ya han transcurrido dos días de la extracción y estoy muy bien, inesperadamente bien. Sin dolor y comiendo con cierta normalidad. La verdad es que, dadas las experiencias de las personas de mi círculo, no lo esperaba de esta forma ni por asomo. Bueno, mejor así.

La situación tuvo un momento “simpático” con Ágara. Le había dicho, como de costumbre, que estaría con las niñas la tarde del martes y el jueves. Posteriormente la avisé de que, dependiendo de mis citas médicas, existía la posibilidad de no poder recoger a las niñas el jueves. Mi idea era que si las molestias, tras la extracción, no me iban a permitir estar bien con las niñas no tenía sentido recogerlas.

El miércoles, día de la extracción, me indicó que necesitaba saber que haría para poder organizar el jueves. Le respondí que dependía de la evolución y que me dijese una hora límite para avisarla.

—¿Estás malo?¿Qué tienes?—me preguntó.

Eso ya es cosa mía.—ni quería ni tenía porque darle detalles.

—Pero.. cuidas de las niñas?

—Evidentemente, si puedo estar con ellas te diré que sí y en caso contrario que no.

—O sea, te has hecho una PCR.

Este último comentario me encendió. ¿Qué estaba pensando esta mujer? ¿Piensa el ladrón que todos son de su condición? Me explicaré; la conversación anterior se produjo después de la extracción. El día antes, martes, las niñas habían pasado la tarde conmigo. De haberme realizado una PCR significaría que tendría síntomas o bien que habría tenido contacto estrecho con algún positivo. De ser así ¿me estaba diciendo que había recogido a las niñas existiendo la posivilidad de ser positivo en Covid y sabiéndolo?

Recordé como se produjo el confinamiento de las niñas. Su tía obtuvo el positivo el sábado, fue cuando me avisó Ágara. Eso significa que la PCR se la realizaron el viernes como muy tarde, por lo tanto el jueves ya tendría que saber que tenía que realizarla. Hecho este razonamiento. ¿Por qué no me avisó ella ante la sospecha de que las niñas hubiesen tenido un contacto?¿Por qué permitió que expusiera al resto de mi familia, incluída mi abuela de 88 años?

Todo esto pasó por mi mente en un instante. Tuve que contenerme y respirar profundamente.

—No tiene nada que ver con eso y de hacerme una PCR hoy ¿Crees que habría recogido a las niñas ayer? Irresponsable no soy.

—Bueno… No es eso. Que vaya todo bien.

Quedamos en que la avisaría durante la mañana siguiente, así lo hice y las niñas y yo hemos pasado una tarde genial.

Todo esto más alguna conversación que he mantenido con una conocida estos días, está en proceso de separación, me reafirma sobre la actitud que he asumido con Ágara. No la quiero en mi vida, ella no existe para mi. No recuerdo la última vez que la llamé mamá para referirme a ella hablándole a las niñas. No estoy ciego, aunque me gustaría que “no existiese”, está ahí y es parte importante en mi vida dado que pasa el 50% del tiempo con las niñas. Pero mi comportamiento es el mismo que si nunca la hubiese conocido.

Recuerdo ahora que el martes me crucé con ella en el coche, yo iba a por las niñas y ella imagino que al trabajo con su hermana. Iba de copiloto y ambas levantaron la mano a modo de saludo en el momento del cruce. Las vi por «el rabillo» del ojo, ni la miré ni les devolví el saludo.

Todo lo de mis problemas dentales ha servido únicamente para llegar a estos últimos párrafos. También para indicar que no puedo demorar por más tiempo mis propios chequeos médicos. Los tengo que programar ya.

He quedado varias veces más con Akela. Nos entendemos muy bien, estamos pendientes del otro pero sin llegar a demandar mucha atención. Cada uno hace su vida y nos vemos cuando queremos y podemos.

Hemos tenido alguna conversación en la que delimitamos aspectos de lo que estamos iniciando. Tal vez la más importante de ellas llegó al respecto de que iba a comenzar a tomar anticonceptivos. Ante esto determinamos no mantener relaciones con nadie más, con lo que no utilizaríamos preservativo en nuestros encuentros, y avisarnos si esto variase. Ha sido fácil, extraño pero fácil.

No sé a donde llegaremos, ni siquiera sí vamos a algún sitio. La verdad es que no me preocupa. Estoy cómodo y me resulta agradable a la vez que atractiva. Me centro, o más bien nos centramos, en continuar conociéndonos.

Sin embargo no he cerrado otras puertas. Continuo con mis perfiles de contactos abiertos y hablo con alguna chica. Por el momento no me planteo quedar con nadie más, me parecería una falta de respeto pero por otro lado no quiero “atarme”.

No sé muy bien como explicarlo. Siento que cerrar eso sería atarme a una persona, perder parte de mi identidad recién construida. Bueno, mientras sea sincero no debería haber problemas y ya nos dirá el tiempo.

Lo que sí es cierto es que he avisado a las chicas “más cercanas”. Esa con la que hablo hace tiempo y no se quería dar a conocer y con la amiga de mi hermana, con la que había salido a hacer senderismo y volvería a ver. No quiero crear falsas expectativas en nadie y tampoco faltar a lo que he acordado con Akela.

Hoy o/y mañana volveré a verla. Continuaremos conociéndonos y ya veremos.

Lo dejo por aquí que ya salgo de trabajar. Disfruten mucho de la fiesta de Halloween en el cole amores míos. Hablamos esta noche y nos vemos el domingo. Las quiero con locura mis viditas.

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