26 de Agosto de 2020 – ¿En demolición?

23:37. Tiempo sin pasar por aquí. Lo recordaba más reciente.

Caluroso miércoles de agosto agravado por un episodio de calima. Aroha se ha acostado sin ropa esta noche, no le he podido decir nada, así lo hago yo cada noche desde “siempre”.

¿Cómo estoy? Decepcionado, conmigo no con nadie. No puedo pretender que la gente haga las cosas como a mi me gustaría pero sí que puedo no tener la expectativa de que eso ocurra. Como siempre las expectativas y yo, o mejor dicho mis expectativas y yo.

En mi última entrada ya indicaba que tenía planes con Asunta pero que no me terminaba de fiar. Bueno, por razones varias, todas comprensibles siendo padres, esto no se produjo. El caso es que esta semana tampoco ha sido y parece que mi amor propio me ha dado la primera colleja de importancia. Y era hora por otro lado.

No voy a entrar en los detalles de lo ocurrido o de lo que esperaba y no ha ocurrido. Sí lo haré sobre lo que intuía o sobre el Castillo que me había montado.

Antes de empezar tengo que indicar que estoy devorando el libro “El monje que vendió su Ferrari”, recomendación de una de tantas chicas con las que he mantenido conversaciones mediante las redes de contacto, redes que por el momento están desconectadas.

Estoy aprendiendo mucho de este libro, mucho de mi. Comencemos con las preguntas y respuestas, estás últimas las separaré en realidad y “Castillo”.

¿Quién es Asunta?

Realidad: Un vecina que me ha dado algún “pié para algo más”, de palabra pero poco más. Miento, también me ha dado la ropa que le quedaba pequeña a sus hijas para las mías y tengo mil lavadoras esperando.

Castillo: Una posible, una chica que creo que podría haber sido muy importante en mi vida y yo en la suya. Ojo que cuando digo muy importante no es algo que pueda alcanzar con muchas personas a lo largo de mi vida.

¿Qué tengo con ella?

Realidad: Nada. Un pequeño juego, pequeñas conversaciones pero nada tangible.

Castillo: El comienzo de algo que lo hace lentamente. Camino de irnos conociendo y fluyendo poco a poco.

¿Qué ocurre entonces?

Realidad: Ella no está en la misma tónica que yo o no me ve suficiente o llámalo X.

Castillo: Tiene miedo de lo que pueda llegar a sentir por mi.

Llegados a este punto, en el que pienso que tengo “más moral que el Alcoyano”, me ha llegado el aviso, a modo de bofetón, de mi amor propio. Y repito, ya era hora con ella. Creo que hasta estoy enfadado con ella pero la realidad es que es conmigo mismo. Ver esto me decepciona profundamente.

¿Conclusión? Pasa a estar en cuarentena o como expreso Frida Khalo:

“Si usted me quiere en su vida,

usted me pondrá en ella.

Yo no debería estar peleando

por un puesto.”

En mi caso esto lo vamos a traducir en “Bonita, si me quieres te toca currártelo a base de bien”.

Llevo una muy buena semana, tranquila en lo general. Un pequeño desencuentro con Ágara pero vamos, sin importancia. Disfrutando de mis hijas desde el domingo.

Estoy de vacaciones con lo que hemos tenido visita a la, por fin, gran piscina de la casa de campo, excursión al Barranco de los Cernícalos e incluso visita al dentista para revisión. Sí, ya tengo todas sus próximas citas médicas concertadas para los próximos meses.

Ha sido una semana de ir retomando pendientes, de hacerme planteamientos sobre lo que quiero conmigo. De esto último es posible que el libro que estoy leyendo tengo mucho que ver. También de intuir que lo de Asunta iba por este camino pero aún así mentener “la moral/expectativas” altas.

Estoy contento, he logrado separar realidad de Castillo y no es de hoy. A día de hoy espero, continuo trabajando en ello, pero ahora veo también la realidad aunque no le quiera hacer caso. Antes no era capaz de verla.

Ha sido tal la colleja que me ha obligado a ir cerrando canales. He eliminado todos sus mensajes y me he decidido a no observarla más; nada de estados, en línea, etc. Si no sale de ella pasa a ser lo que me demuestra con sus actos.

Como he dicho todas sus razones son comprensibles pero cuando se quiere se puede. Esto último es lo que no se muestra, tal vez sólo un pequeño atisbo. Lo siento, yo no soy opción soy prioridad. ¿Egocéntrico? Puede pero ¿por qué me voy conformar con menos de lo que creo merecer?.

Bueno y hasta aquí esta historia de quien creía que podía ser muy importante en mi vida pero se quedó en eso, podía (según yo). ¿Me rindo? Sí, es una forma de verlo, no peleo más por estar en su vida.

Continuo trabajando en mi aunque por el momento lo estoy haciendo solo. No he realizado el ejercicio que me había solicitado mi terapeuta. Hoy tenía cita con ella pero la cancelé la semana pasada. No estoy seguro de que me pueda ayudar más de lo que ya estoy avanzando por mi mismo en este momento. No he concertado una nueva cita y tengo claro que la quiera. Queda en estudio.

En el resto de aspectos de mi vida me encuentro bien, con fuerza para cambiar lo que no me gusta y de actuar según lo que me he propuesto estos meses atrás.

Probablemente ya he relatado lo más significativo de mi camino, al menos lo que más me toca en este momento.

Las niñas duermen hace rato y yo me he propuesto hacer un par de cosas ahora además de levantarme temprano para intentar trabajar el cuerpo. Me despido, espero que hasta pronto.

Buenas noches mis amores, las quiero con locura.

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