20 de Julio de 2020

12:05. Aquí me siento de nuevo siete días después. Ya ha transcurrido otra semana con las niñas y me enfrento a un nuevo periodo de soledad. Tal vez menos que los anteriores.

Si no tengo que ampliar horario en el trabajo comeré y pasaré la tarde con Alegría, tenemos mucho de lo que hablar. Ambos hemos pasado por algún pequeño episodio esta semana, además de hace casi un mes que no nos vemos físicamente.

Mi semana ha sido fácil, es la mejor forma de describirla. Metido en mi rutina de trabajo, niñas y limpieza, las tardes que las niñas han estado con su madre. Realmente las niñas apenas han estado en casa, lo justo para dormir y poco más. Incluso el fin de semana lo hemos pasado fuera entre la casa de campo y la celebración de un cumpleaños infantil.

No he tenido ninguna aparición de mis “guadianas de referencia» durante estos días por lo que he disfrutado de mucha tranquilidad al respecto.

El fin de semana ha sido harina de otro costal. Hemos estado desde el viernes por la tarde hasta el domingo, después de comer, acompañados por mi familia y todos arropando a mi hermana que pasaba por un mal momento.

En mi caso apenas pude descansar la noche del viernes, tal vez 3 horas. Eso hizo que durante el sábado estuviese algo más disperso. El sábado noche sí logré descansar alguna hora más pero creo que ya, en las horas previas a meterme en la cama, comenzaba a sentir la despedida de las niñas o, tal vez, se comenzaba a acercar este periodo de soledad.

Sobre este respecto comienzo a plantearme iniciar los entrenamientos en el rocódromo y las prácticas de yoga en el centro. Son una forma de llenar algo de tiempo y de relacionarme físicamente con otras personas.

Esa primera noche coincidí en desvelo con Alegría. Hablamos durante un buen rato, sobre todo de su blog, que acaba de ver la luz. Según ella motivado por este. Demasiada responsabilidad para mi ser el precursor de ese impulso.

En este momento cuenta con dos entradas y ella no le quiere dar difusión hasta que no tenga más contenido. A mi su segunda entrada, ¿Por qué soy así?, me ha hecho verme reflejado, “que raro” tratándose de mi espejo directo. Cuando esta entrada vea la luz, probablemente en septiembre, ya tendrá más contenido por lo que aquí va su dirección,  espero que les guste la “purpurina” que desprende:

Terremoto de Purpurina

El domingo ya me levanté muy apático, incluso irascible. Tanto es así que sentí la necesidad de salir de allí durante un rato. Entre mi estado anímico y que me agobio con algunas cosas de mis padres, que aunque entiendo no comparto…. Aproveché que la noche anterior habíamos tenido la visita de uno de mis tíos, el que tiene los animales “cerca”, para subir a las niñas al coche e ir a su finca. Allí las niñas pudieron ver el entorno y sobre todo los animales, aunque fuese de lejos. Durante ese rato logré regresar a un estado de calma y cierta alegría.

Después de comer corriendo a casa para asearnos un poco, cambiarnos de ropa y continuar ruta hasta el lugar de celebración del cumpleaños. Se trataba también de una despedida, esa familia se traslada a otra provincia en los próximos días. Pocos invitados, unos pocos elegidos por la cumpleañera y otros por la relación con la familia. La verdad es que resultó una tarde tranquila y con alguna que otra conversación profunda respecto a las relaciones, la situación actual y las decisiones vitales.

Cuando nos despedíamos me tocó darle la noticia de mi situación “de pareja” a una de las madres a la que hacía mucho que no veíamos. Como todos, quedó muy sorprendida. Su primera pregunta me sorprendió a mi:

—Pero, ¿Fue de mutuo acuerdo o por otras personas?

—Bueno…—fue mi respuesta.

23:51.

—Bueno!!—fue la suya y cada uno entendió lo que quiso.

A los pocos minutos ya estaba de camino a la casa de Ágara para entregarle las niñas. Durante el trayecto notaba como el asco me iba llenando por dentro. Hacía mucho tiempo que esa sensación no era tan fuerte. Creo tener claro que el detonante fue la pregunta de esa madre.

Me despedí de las niñas y regresé a casa. Por el camino estuve tentado de llamar a Anabel para quedar con ella. Lo descarté, eso no era justo para ella.

Ya en casa comencé a hablar con Alegría, justo me saltó el aviso de una nueva publicación en su blog. Hablamos un poco de la entrada y luego comenzamos a hablar de lo que sentía y el origen de esa rabia. Está claro que, aunque pudiese entender mucho esa noche del lejano 5 de abril de 2019 y posteriormente haya podido haber hecho una composición de toda la situación, tengo que sanar algunas cosas todavía. No es lo mismo entender que sanar. Como le he dicho a Alegría me va a costar mucho sanar las formas, lo que para mi fueron errores con las niñas por su parte.

Tenía muchas coladas pendientes y, una vez clasificada la ropa y a la espera de entrar en la lavadora, publiqué un estado con la imagen de «la cola de espera» para ser lavada. Casi al instante Asunta me respondió. Me sorprendió, no la esperaba, la imaginaba en cualquier otra cosa.

Hemos hablado un buen rato, de sexo, de juguetes, de situaciones, de sus ausencias. Hemos hablado sí, pero se tendrá que producir una alineación de planetas o algo similar para poder coincidir juntos. Ella estaba todavía con sus hijas, hoy ya regresan con su padre. Bromeamos con la rutina de “alivio” sexual que comenzaría mañana y le he dicho que si no quería recurrir a juguetes me avisara. No fue un comentario sin más, la conversación invitaba a eso y a más. Se ha quedado en visto y de nuevo parece que uno de mis guadianas particulares ha vuelto a desaparecer.

Hoy día de trabajo pero la tarde ha sido diferente. La he pasado con Alegría, almuerzo y luego a una playa cercana. Ha estado muy bien. La verdad es que lo paso muy bien con ella pudiendo hablar de absolutamente todo sin ningún tipo de cuidado o pudor. Me encanta pasar tiempo con ella. Como yo también ha retirado todo componente pareja/sexual de nuestra relación.

Terminamos la tarde compartiendo un helado. Anteriormente habíamos bromeado sobre los inconvenientes de una relación entre nosotros. Reconozco que con ese helado nuestras miradas se han cruzado y he sentido curiosidad al respecto. Estando en caso sentí cierto temor a que alguno se pudiese, sin planearlo o sin quererlo, enamorar del otro. Por otro lado tengo la sensación de que si alguno no encuentra alguien que lo puedo frenar es posible que al final la curiosidad mate al gato y nos terminemos “probando”.

Me alegro de tenerla en mi vida de esta forma y me quedo en el presente.

Me despido ya. Puede que mañana desarrolle algunos de los temas tratados durante la tarde con Alegría. Buenas noches mis amores, las quiero con locura.

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