11 de Julio de 2020

18:37. Estoy en la casa de campo. Hemos subido todos menos las niñas que están con su madre.

Tenía la necesidad y las ganas de hacer el recorrido de una carrera de montaña que realicé antes de que naciera Alba, en realidad fue la última que realicé. Lo he pasado muy bien, algunos de los caminos ya no existen por lo últimos incendios e imagino que por el poco tránsito durante el confinamiento. Esto me ha obligado ha improvisar parte del recorrido incluyendo algún pequeño boulder para salvar esos tramos. Ha estado muy bien pero reconozco que he terminado reventado.

¿Planes para esta noche? Ninguno acompañado. Todo se desmontó pero está bien, eso me digo a mi mismo. A veces pienso que desperdicio estos periodos de tiempo sin las niñas al no pasarlos acompañado. Otras veces tengo la certeza de que no me va mal este “parón”.

Esta ha sido semana de terapia. Le he llevado lo que había realizado del ejercicio que me había pedido. Le llamó la atención que fuese una enumeración de logros. No es lo que ella buscaba pero es lo único que, sin darme cuenta, he sido capaz de mostrar.

Ella sabe que existe un ser emocional aquí debajo, lo ve en cada sesión y esos hitos son los que busca. Tengo nuevo ejercicio, el mismo pero centrado en esos aspectos. También me ha dejado una hoja en la que ir recogiendo mis vaivenes emocionales. Aquellas cosas que, de alguna forma, me marquen en mi día a día. Debería recoger el episodio de anoche. A cada uno de esos episodios tengo que darles una valoración en función de la intensidad, creo que a este último le daré un 4.

En lo que más pudimos profundizar fue en mi bajón del mes pasado y en el tipo de mujeres con las que “me cruzo”, por así decirlo. Sobre lo primero me indicó que ya suficiente intervención había hecho yo al cortarlo nada más identificarlo y dar con el origen. Sobre lo segundo solo hemos podido reafirmar mi pronunciado rol de cuidador. Está claro que es donde más cómodo me siento. Creo que me educaron de esa forma y es lo único que he hecho a lo largo de mi vida, incluso en este último año volcado en el cuidado de las niñas.

Tal vez esa sea la razón de que no me atraigan las mujeres sin necesidades o dificultades. Puede que por eso no “me valiesen” la chica de mi bajón o la compañera de piso de Alegría.

Por último tocamos un poco mi familia, estoy seguro de que el tema dará para mucho.

La terapeuta siempre finaliza la sesión preguntándome como me encuentro y lo que me llevo de la cita. Por el momento siempre le he podido responder que tranquilidad. En la de ese día también la reafirmación del patrón que me gusta. Sin embargo, y esto no se lo dije, también me llevé un poco de impaciencia al ver que, según yo, no terminamos de arrancar. Me gustaría comenzar a trabajar algo concreto. Puede que ya lo estemos haciendo y yo no tengo la capacidad de verlo. Tenemos nueva cita para dentro de algo más de un mes, el verano tiene estas cosas.

P.D.: Paro de escribir al iniciar una conversación con mi cuñada y hermana.

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