01 de Julio de 2020

09:15. Ya he comenzado con los “deberes”, por así decirlo. El viernes 26 había quedado con mi hermano para salir a tomar unas cervezas. En el momento en que cerrábamos la hora su ex-pareja terminaba de sacar sus cosas de la vivienda. Llegado el momento  de salir el sintió la necesidad de plasmar ese día por escrito. Le comenté que yo saldría sí o sí y si le apetecía vernos, una vez hubiese terminado, me diese un toque para decirle por donde andaba.

La verdad es que ese viernes fue extraño. Cubría el turno de tarde y, aunque me había ido tarde a la cama, me levante temprano, continúo con mis ciclos de pocas horas de sueño. Después de realizar algunas de las tareas que me había propuesto me dio por ponerme con lo segundo que menos me gusta de la casa.

El que llevé algún tiempo por aquí ya sabe de sobra que odio doblar ropa pero es algo que se tiene que hacer, esto ocupa el primer lugar. Las ventanas de mi casa es algo a lo que no acostumbro mirar, la verdad es que suelen dar pena. Ya la daban antes de los episodios de calima de las últimas semanas pero digamos que su estado actual ya no tenía nombre. Ya están limpias y me he despedido de ellas hasta el próximo año, como muy pronto.

El caso es que mientras me ocupaba de ellas ha sido como limpiarme por dentro, mi estado de ánimo ha cambiado. Comenzó el jueves por la tarde, antes de que las niñas regresaran con su madre, comentaba con Alba las ganas que tenía de hacer algunos cambios en el salón y aseo de la casa. A ella todo le parecía perfecto por lo que le agradecí, entre risas, su buena disposición y lo fácil que resultaba “hacer cambios” con ella.

En ese momento no me di cuenta pero, con la nueva luz que entraba en casa a través de los cristales limpios, sí que lo pude ver. Volvía a estar contento y muy “animoso”. Según terminé con las ventanas me fui a trabajar, tarde tranquila por suerte. En el trabajo estuve hasta bailando solo….

Lo dicho, salí y me fui en busca de algún lugar en el que poder sentarme un rato, solo y tranquilo. Casualidades de la vida que mi hermano, de guardia, salió para resolver una incidencia y ya en el municipio nos encontramos. Pasamos un par de horas entre risas y tonterías. Sobre las 12 él se retiró y aunque mi idea era también regresar a casa por el camino sentí hambre.

Probé suerte en el bar de una asociación de vecinos próxima a mi casa. Ya saben como son este tipo de locales, siempre las mismas personas. Mi entrada llamó la atención y al poco rato, gracias a sus copas de más, ya tenía dos nuevos “amigos”. Me costó salir de allí y noté la resaca la mañana siguiente pero ha sido divertido.

No sé si contará como salir sólo, una de las preguntas que me había hecho Arantza. A mi me ha valido como tal.

El sábado nuevo día de trabajo en familia. El proyecto piscina y casa de campo continúa viento en popa. Ahora sí que solo nos falta la piscina.

Para el domingo ya tenía planes, había quedado con Alegría para ir a la playa. Al final también se nos unió su compañera de piso. Alegría ya me había insinuado que le gustaría presentármela pero yo le había dicho que no era el momento. En esta ocasión fui yo quien le dijo que no tenía problema en que nos acompañase, podía hablar con ella con la libertad de siempre aunque su compañera estuviese allí. Ella me manifestó lo mismo por lo que al final fuimos tres.

Resultó un día genial, con Alegría todo es muy fácil y ameno. Hemos instaurado un encuentro cada 15 días, entre risas comentábamos que si lo espaciábamos más no tendríamos tiempo en un día para ponernos al día con todo lo que nos ocurría.

Su compañera de piso es todo un descubrimiento. Es inteligente y desde luego se acerca mucho al tipo de mujer que me gusta pero no es el momento. He reído mucho con ella, hemos hablado de todo, incluso algún ofrecimiento sexual entre risas y no tantas risas. El lunes siguiente Alegría me ofreció su teléfono, según ella había visto muy buen rollo entre nosotros. Le di las gracias pero rechacé el ofrecimiento. Le repetí que en este momento sólo podía ofrecer sexo y prefería estar tranquilo.

Digamos que esto último es una verdad a medias. En ese momento estaba manteniendo una conversación con la amiga de mi hermana. El Guadiana ha vuelto a entrar en mi vida, hemos hablado mucho, mucho, llegando al punto de quedar para cenar la próxima semana. Ya no estaré con las niñas; cena y peli es el plan aunque hemos bromeado con el desayuno del día siguiente.

Esta es una chica que siempre me ha parecido muy interesante. Ya lo he dicho anteriormente, es la que más se acerca, físicamente, a mi ideal de mujer. Me he propuesto no montar ningún castillo y a la vez no cerrar ninguna puerta.

Curiosamente ayer vi a Asunta, fui con las niñas hasta su casa en busca de unos patines que me había ofrecido para Alba. Nos los dio su hija mayor y rato después me comentó por whatssap que se estaba duchando en ese momento. Después hemos coincidido un instante por las calles del barrio con nuestra respectivas hijas. Fue ya por la noche cuando me habló por Instagram, canal que había utilizado yo la última vez y se había quedado sin respuesta.

🤦‍♀️ 🤦‍♀️ Que decir… llevo casi 2 semanas hundida…”

Ahora lo veo, ha salido el cuidador que llevo dentro. Hablamos un rato y le dije que podíamos hacer a un lado cualquier otra cosa y solo hablar. Bromeamos con que esa opción más cerca era imposible. Agradeció el ofrecimiento, ya verá ella si lo acepta o no. Pienso que su estado emocional no es mi problema pero no me importa escucharla si eso la puede ayudar o aliviar de alguna forma. No sé lo que tiene, físicamente no me resulta especialmente atractiva, pero algo tiene.

Ayer también estuvo Anabel por mi barrio. Hablamos un buen rato, bueno más bien habló Alba y nosotros reímos. En algún momento pensé en lo bien que se lleva con las niñas. También en si Asunta, que hablaba con otros vecinos en esa zona, se estaría preguntando quien era esa chica.

Manda narices, cuando digo de estar tranquilo mira todo lo que se presenta. [Esto lo acabo de pensar y he sonreído al hacerlo.]

A las niñas las recogí el domingo para que empezaran el campus de verano el lunes, estarán mis mañanas de trabajo. Han salido tan contentas que sé que ha sido una buena decisión, me costó sacarlas de allí. Realizan multitud de actividades en las instalaciones interiores, además de disponer de una playa muy tranquila, a menos de 100 metros, en la que también pasan parte de la mañana. Las comidas las hacemos en casa de mis padres y las tardes entre nuestra propia casa y alguna salida.

Lo reconozco mi rutina actual de sueño y la actividad física que me impongo hacen que llegue roto al final del día, tanto es así que ayer me obligué a desconectar y meterme en la cama para intentar descansar un poco más. Hoy he detenido la actividad física a ver si logró regresar a mi ser.

Días intensos pero contento por recuperar mi tranquilidad. Ojalá que me dure mucho.

Hasta dentro de un ratito vidas mías. Ya falta menos para recogerlas. Las quiero.

P.D.: Justo antes de que llegasen las niñas me he encontrado con un par de mensajes de Alegría:

“Buenas tardes. [Nombre de su compañera de piso] me ha dicho que te de su número de teléfono, ya lo demás lo hablais vosotros”

A continuación estaba su número. Al parecer han estado hablando y….

Lo dicho ya en la entrada, alguien se está descojonando de mi en algún lugar.

Voy a intentar comenzar el ejercicio para mi terapeuta. Si lo finalizó también estará en esta entrada.

P.D. 2: (23/07/20 11:05) No lo finalicé ese día.

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