20 de Junio de 2020

01:00. Han transcurrido 12 minutos desde que he escrito el día y la fecha hasta que pongo estas palabras. Llevo gran parte del día con sueño y ahora me encuentro con los ojos como platos.

Empezaré como suelo finalizar:

¿Cómo me siento? Mal, incompleto,.. Sólo. Llevo varios días apático. Estoy con mis hijas y ahora mismo creo que sólo soy buen para ellas.

Acabo de intercambiar unas palabras con Arantxa después de varios días de silencio:

—Aunque me olvides, yo te recuero! Muack!

—Mi linda Arantxa. Estos días no soy bueno ni para mi. No me lo tengas en cuenta. 😘

Sólo recuerda que te quiero mucho! Aquí estoy! Tranquilo! Aquí estaré, todo pasa!.

—Gracias 😘 😘. Voy a escribir un rato.

Esta es la mejor forma de definir como me siento, no soy bueno ni para mi mismo.

Estas palabras con Arantxa no son la razón del “retraso” de 12 minutos. He sacado una foto del diario, mi pluma y la copa de vino que me acompaña. La he editado y subido a mis estados… ¿La razón?. Mi soledad.

Asunta está en línea y muchas veces comenzamos a hablar a partir de nuestros estados. 40 pasos nunca fueron una distancia tan larga, hoy incrementada por nuestras respectivas hijas.

Es curioso, me miento diciéndome que sólo pretendo sexo con ella pero sé que no es cierto. Hablo con otras dos chicas, a una de ellas ya la he conocido. La realidad es que me engaño, tengo claro que no llegaré a nada con ellas, puede que ni sexo aunque se me presente la ocasión.

Conclusión, me estoy planteando cerrar mis perfiles en las redes sociales de contactos y finalizar la comunicación con estas dos chicas. Si lo pienso, en este momento soy un “turista emocional” con ellas. “Me vendo” muy, muy bien pero la realidad es que aun no estoy en venta, todavía no. Al menos no para ellas, pero continuo vendiéndome. Me parece muy triste por mi parte.

Con Asunta no es así. Su físico no es imponente, no he hablado tanto con ella como para juzgar su cerebro, no tiene algo que pudiese definir como especial,…. Bueno sí que tiene algo especial, la relación con sus hijas que conozco. Sin embargo la realidad es que no tengo nada pero la espero.

Es muy complicado ser yo. ¡Cómo entiendo a Alegría!. Está en un momento similar al que pasé con Anabel, el de esperar y ver que las oportunidades pasan. Alegría y yo somos tan parecidos que me da “miedo”. Podría detallar nuestro funcionamiento de la siguiente forma:

  1. Conocemos a alguien que nos resulta interesante.

  2. Iniciamos una relación en la que somos libros abiertos y ofrecemos todo lo que sentimos.

  3. Comenzamos a imaginar un futuro de relación, construyendo nuestro castillo en el aire. Cerramos cualquier tipo de relación “romántica”, somo de una única persona.

  4. La otra persona no está en condiciones de ofrecer lo que damos y lo que nos gustaría recibir.

  5. Entendemos que no todo el mundo tiene nuestro ritmo y además de esperar que lo pueda igualar ajustamos el nuestro para aproximarlo. A veces esto último implica dejar de ser nosotros mismos.

  6. Se alarga en el tiempo la situación hasta el momento en el que nuestro amor propio nos hace desistir y comenzamos la demolición del castillo piedra a piedra.

Este es el patrón que he logrado definir y con el que ella ha estado totalmente de acuerdo. A veces me pregunto como habría sido una relación con ella, conmigo mismo. No estoy seguro de si habríamos llegado a buen puerto, la verdad es que tengo serías dudas de ello.

Por último, cuando desmontamos el castillo es complicado retomar nada. Anabel ha estado dos días por mi barrio, de visita a casa de mi vecina donde sus hijos han compartido las tardes. La primera hablamos un buen rato en la calle, mientras los niños salían a respirar. La segunda, tarde que mis hijas pasaron con su madre, ha estado en casa tomando café. Ella ha continuado manteniendo el contacto pero la realidad es que en mi estado emocional y con todo esto en la cabeza sólo le respondía. Hoy, día en el que se despide de su hijo, ya no ha contactado.

Como he dicho no soy bueno ni para mi y ahora sólo le podría hacer daño, si es que no se lo he hecho ya. Ese “Ella te quiere” de mi vecina se me hizo presente de una forma mucho más significativa. Primero porque en ese momento me pareció cosa de adolescentes y yo ya tengo una edad, ¿estaba tratando con dos niñas de instituto?. La segunda es que el daño que le podía hacer a Anabel se podía ver multiplicado.

Ella ha compartido hoy, en sus estados, la canción Sobrevivirás, de Ricardo Arjona. Se ha lanzado hoy en las diferentes redes. Nosotros ya la habíamos escuchado en el lanzamiento privado pero me resultó muy significativa, aunque sólo fueses por un instante y en mi cabeza.

Este soy ahora mismo, el que espera y desespera, el que construye y luego retira piedras. En definitiva el que no sabe vivir solo.

Lo pienso y no es el sexo lo que me falta, es el después o el antes. Es ese abrazo, esa cucharita mientras huelo su cuello y su pelo a la vez que siento su piel contra la mía, mientras los dedos de mis pies acarician la planta de los suyos… Eso es lo que más tengo en mente.

¡Qué complicado es ser yo!

Tengo nueva ilustración del Troglodita. Estoy enamorado de ella, ahora también están mis hijas. Como no son la luz y el amor que me empujan por este camino emocional.

Me gusta tanto que me la planteo como nuevo tattoo, aunque el mensaje de esta viñeta es más o menos el mismo del tattoo que ya está en proceso. Por el momento es una idea que tendrá que esperar algunos meses por lo que podré pensarlo bien.

¿Apatía estando con mis hijas? Esto me ha hecho recordar a los primeros meses de este camino. Por suerte entre que ellas me sacan y yo no me permito profundizar se me hace llevadero. Además ha sido una semana de logros por parte de Alba, soltándose a nadar en el mar, dejando atrás los ruedines de la bicicleta y ascendiendo, en uno de los árboles del barrio, a alturas impensables. Alguna vecina ya me ha dicho que las tengo con el corazón en un puño cada vez que ven a la niña en el árbol. Creo que ellas no saben que escala y yo no se lo puedo cortar, aunque también lo pase mal y permanezca siembre bajo ella con los brazos extendidos ante cualquier resbalón. Para ella es importante subir hasta donde lo está haciendo.

Estoy más tranquilo, a ver como me levanto mañana. Buenas noches mi luz y amor. Las quiero.

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