25 de Mayo de 2020

01:37. Es curioso, hice un gran esfuerzo para levantarme de la cama, dejando allí a las niñas, con la firme intención de sentarme a escribir. Mientras bajaba respondía un mensaje de Anabel y algún que otro de diversas personas. Mientras lo hacía me ha llegado el de “una conocida”. Ahora me siento, 2 copas de vino y varias horas de conversación después.

El pasado domingo 17 celebramos el cumpleaños de mi hermano. Hicimos algo tranquilo, diferente por su situación “de pareja”. Él lo afronta de una forma muy diferente a como lo hiciera yo. Su situación nada tiene que ver con la mía en ese momento, ambos resolvemos de forma muy diferente la misma situación. La impresión que tengo es que continúa esperando y no ha tenido la oportunidad de tocar tierra. Necesita más tiempo.

Finalizada su celebración regresé a casa y me sumé a otra organizada por mis vecinos, estaban con una pareja de amigos y Anabel. Compartí el rato con ellos hasta que ella se marchó. De nuevo no sé si estamos o no, si tenemos algo o no.

Su hijo me hizo mucha gracia. Me pilló aparte en un momento de la reunión y me pidió un favor:

— [Mi Nombre], mira a ver si logras que mi madre se quede a dormir aquí hoy.

— [Su Nombre], si por mi fuera se habría quedado anoche pero… Tranquilo que yo se lo digo.

Se lo comenté a ella como una broma, se sorprendió mucho de que su hijo se hubiese dirigido a mi para eso. Fuera como fuese, tanto el niño como yo teníamos clara la respuesta.

Esta semana hemos continuado hablando, incluso hemos bromeado con lo de “maromo” y sobre ponerle remedio a tanto tiempo «de nada». Incluso le comenté que me invitase a dormir en su casa el lunes. Ese tipo de comentarios los ignora como si nunca los hubiese enviado. En fin…

El lunes ya estaba con las niñas, comenzaba mi semana con ellas. Como de costumbre muy buena, repleta de cosas que hacer y, en esta ocasión, marcada por la celebración del cumple de mi hermano, la que se realizaría con ellas. Fue en la casa de campo de mi padres y con el plan de quedarnos a pasar la noche. Se trata de la vivienda anexa al terreno donde realizamos la acampada hace ya tantos meses.

Dada la situación sanitaria la idea es la de pasar mucho tiempo allí. Estamos acondicionando el terreno para la instalación de una piscina, solarium, etc. Han sido dos días muy intensos.

Durante la semana he continuado hablando con esa conocida que he nombrado al inicio. Se trata de una vecina que ya he nombrado anteriormente. Ha estado hospitalizada y, ya con el alta, se recuperaba en casa de sus padres. En este momento lo hace ya en casa con sus hijas. Por causa del Covid-19 llevaba bastante tiempo sin verlas, no se permitían las visitas al hospital. Ya en el barrio hemos coincidido en la plaza y hemos bromeado un buen rato.

Con Ágara he tenido un nuevo desencuentro que ha formado parte de mi segunda caída emocional este mes. Se ha sumado, no ha sido el detonante del episodio. Es importante para mi resaltar esto último. Le comenté que había llegado la hora de formalizar la preinscripción de las niñas en la escuela para el próximo curso. Las opciones son el centro actual y el que más próximo está a mi casa, como ya habíamos acordado tiempo atrás. Me respondió que perfecto ya que este año no le terminaban de convencer las “condiciones pedagógicas” del centro actual de las niñas y que, además, iba justa económicamente.

La sorpresa me llegó por la noche. Había dejado a las niñas hablando telefónicamente con ella mientras preparaba la cena. Cuando bajaron Aroha se dirigió a mi:

—Ya mamá me ha dicho lo del nuevo cole.

—¡¿Cómo!?¿Qué cosa del nuevo cole?

—Sí papá, que como se van casi todos los maestros que conozco pues probablemente venga al cole de aquí.

La niña me continuó contando todas las bonanzas que su madre le había transmitido sobre el nuevo centro, etc, etc, etc.

No lo entiendo. ¿Ya está tomada la decisión?¿Para qué decirle nada a la niña tan pronto?¿Por teléfono?… Me quedé “a cuadros”. Pasaron muchas cosas por mi cabeza, tal vez de forma precipitada y sin tener la versión de Ágara.

Contacté con ella respondiendo a su propio mensaje de por la mañana en el que estaban los dos centros como posibles opciones..

“Me encanta como esto ha cambiado en unas horas de una opción a un ya casi seguro cambio de cole…”.

Decidí que eso no me jodería la noche y así lo dejé por ese momento. Al día siguiente me llegó su respuesta:

“Buenos días! ¿Quieres preguntarme algo?”

Lo dejé en visto. Reconozco que puede que actuase de forma errada, no tengo su versión pero.. ¿para qué preguntarle nada? ¿Para obtener otra verdad endulzada, otra verdad a medias?. Esto no es difícil, sólo necesito conocer lo que piensa sobre lo que le pregunto. No me vale un “tal vez sí” cuando ya lo tiene claro, me hace perder el tiempo. Además continúo sin entender la razón de decírselo a la niña tan pronto.

Esa mañana y al mediodía Aroha apenas pudo comer. Se metió en su cama y allí estuve, recostado a su lado. Me comentó que le gustaba el nuevo cole pero le producía muchos nervios. No se encontraba bien y así estuvo durante un buen rato hasta poco antes de que su madre llegase para recogerlas. Esa tarde se llevó a las niñas, era su tarde. Preferí no verla, aunque eso no es una novedad.

Una vez sin ellas comencé “a caer”. Se lo comenté a Alegría, parece que tiene un radar que la avisa para preguntar en el momento adecuado. Su respuesta me dio otro punto de vista; según ella Ágara quiere el protagonismo con las niñas y ser la portadora de las novedades de cara a ellas. Según su percepción donde pudiese haber aires de grandeza y puntos a su favor tendría problemas. Tal vez ese afán de protagonismo se lo generaba la inseguridad o cierta ansiedad o incluso envidia, que le pudiese venir generada por algún comentario de las niñas sobre lo que compartían conmigo. Puede que una suma de todo.

Sinceramente le respondí que no creía que fuese así, me parecería de una gran bajeza por su parte. Aunque también es cierto que ya dudo que la conozca tan bien como yo pensaba. En ese momento también caí en que después del viernes de su semana, en el que yo olvidé enviarles el mensaje de la mañana a las niñas, ella había intentado estar especialmente presente para las niñas mientras estaban conmigo con mensajes, fotos, etc. Tal vez las niñas le comentaron sobre “mi ausencia” esa mañana y ella se diese cuenta, a mis ojos, de su falta de presencia. Si se trata de eso me alegro mucho por las niñas.

Igualmente lo he comentado con mi hermana durante el fin de semana. Por ahí podrían ir los tiros también para ella aunque su comentario es que aquí lo importante es el bienestar de las niñas y el mío. En ese sentido las niñas estarán igual de bien en ese cole y a mi me va muy bien además de que económicamente será un desahogo.

La realidad, como le he comentado a Alicia, lo de menos es el tema del cole. Se trata del ¿para qué decírselo ya a la niña y por qué no ser claro conmigo?. Es la segunda vez que me lo hace y no le veo ninguna lógica. Aunque claro, después de toda una vida de verdades a medias, ahora lo sé, ¿Qué otra cosa puedo esperar de ella?.

La celebración en la casa de campo con las niñas ha estado muy bien. Todos la hemos disfrutado. Esa mañana la comencé «choff» pero una vez allí todo pasó. Las niñas quieren pasar la próxima semana que estén conmigo arriba, todos los días. Ya lo veremos pero sí, los próximos meses serán de mucho tiempo allí.

Ya en casa hemos pasado un rato en la piscina de la azotea, baños, cena y a dormir. A continuación he vuelto a hablar con mi vecina, la que había estado hospitalizada. En cierta forma creo que hemos empezado a “tontear”, mi percepción. Ya veremos en los próximos días. Hemos hablado mucho de nosotros y nuestro momento actual.

También me ha hecho algún comentario de “Súper papi”, según ella lo podía escribir en mayúsculas. Se sorprendía por lo mucho que mostraba con y hacia mis hijas cuando estaba en la calle con ellas. Para mi ella también es una súper mami, ambos hemos coincidido en que no sabemos hacerlo de otra forma y el mal trago que nos supondrá separarnos de ellas mañana, coincidimos en los periodos con nuestras respectivas hijas.

Si continúo teniendo una buena relación con esta chica les daré más detalles en las próximas entradas.

Lo dejo aquí, estoy cansado. Anoche me costó 3 horas dormirme, algo extraño en mi y ya son las 3 a.m. de nuevo. Subo con mis viditas. Las quiero con locura mis amores, las voy a echar mucho de menos.

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