19 de Abril de 2020 – ¿Feliz?

10:38. Sí, FELIZ. No quería ponerle nombre pero creo que ya no puedo continuar mirando para otro lado. Llevo una pandemia “muy buena”, pese a las medidas derivadas del Estado de Alarma, decretado en España, pese a la privación de libertad,.. pese a todo yo me encuentro bien. Toda mi familia está bien, a las niñas la veo bien, no me va a faltar el trabajo,… Todo esto me hace poder centrarme solo en mi y la verdad es que me siento bien.

Desde finales de marzo me he sentido de esta forma, he tenido algunos momentos de decaimiento, de forma puntual y no los definiría ni como malos. El resto del tiempo ha sido como estar en medio de un subidón. Tal vez ayer y lo que llevo de mañana han sido los momentos en los que la cresta de esta ola ha estado más baja durante el recorrido. Ahora mismo noto como vuelve a elevarse.

Fue hablando con Alegría cuando le pude poner nombre:

—Hasta este momento decía que estaba en un estado de alegría pero hoy me atrevo a cambiarlo. Estoy feliz y la sensación aumenta al darme cuenta que lo estoy solo. Comprobar que estoy avanzando en la dirección que me propuse no hace más que aumentar este estado emocional.

No me estoy engañando, sé que, como todos, es un estado emocional pasajero pero, en este momento, pocas cosas podrían robármelo. Llevo días diciéndome a mi mismo que no permitiré que nada me robe la alegría.

En ese sentido leí hace un par de días una frase que estoy dispuesto a intentar aplicarme. No la recuerdo textualmente, creo que era una cita de Buda:

No podemos evitar que las aves de la tristeza sobrevuelen nuestra cabeza pero si podemos evitar que estas aniden en ella.

Pasaré malos momentos, por supuesto que sí, pero, como mi estado actual, serán transitorios. Lo más positivo es que ahora mismo no soy capaz de ver ninguno de ellos en el horizonte, puede que estén justo detrás de mi esperándome.

La única razón para escribir hoy, en este momento, es la de decir que soy Feliz y me alegro por mi. Lo mejor es que se me nota. Los comentarios que me llegan es que transmito positividad, alegría,…

Siempre con tu sonrisa puesta…”.

Ahora toman más valor aquellas palabras de que Ahora me dijo hace algunos meses:

“—Estás mucho mejor ahora papá.

—Sí cariño, más delgado ¿verdad?.

—Sí papá, pero no digo eso. Ahora estás mucho  más sonriente.”

El nudo en la garganta regresa a mi al comprenderlo. ¿Qué les estaba dando a mis hijas?¿Qué me estaba dando a mi mismo?¡¡Y yo pensando que estaba “bien” hace unos años!!.

En mi día a día continúan presentes las chicas de las que hablé en mi entrada anterior.

La amiga de mi hermana se ha acercado, contactó para explicarme las razones de su “retirada”. Se encuentra muy lejos del momento en el que yo me encuentro y no quería perderme como amigo al no poder “igualar”. Hemos hablado un buen rato por teléfono aprovechando para aclarar un par de puntos. Después de esa conversación hemos recuperado los ratos de contacto.

Anoche, por error, mantuve una vídeo-llamada con Anabel. La verdad es que resultó muy agradable.

Con la profesora de Educación Física hablo de la posibilidad de encontrarnos y con Alegría, aunque está pasando un mal momento económico debido a toda esta situación, mantengo profundas conversaciones. Algunas de nuestra reflexiones me ayudan a clarificar aspectos de mi mismo, de como me veo, sobre como soy.

Mañana, después del trabajo, pasaré a por las niñas. Buenos, después del trabajo regresaré a casa, ducha, cambio de ropa, comer algo e ir a buscarlas. Si puedo prefiero hacerlo de esta forma para no pasar por ellas justo después de salir del trabajo. Tal vez sea demasiada precaución. La situación en Canarias respecto al Covid-19 es “buena” y ya se escucha que probablemente sea una de las primeras Comunidades Autónomas en las que se pueda aplicar medidas de “apertura”. La semana del 27 ya asoma la posibilidad de que las niñas puedan salir un poco a la calle.

Mis hijas son afortunadas, cuentan con aire aquí y con su madre. Además, el cambio semanal representa una distracción, por lo menso el primer día. Comparadas con otras cosas que están en pequeños pisos no se pueden quejar. Pero, como todo, necesitan salir. En ambas casas tienen donde moverse con relativa seguridad pero nunca será comparable con un paseo por la calle.

Ningún ave de tristeza se divisa en el horizonte. Continúo con mi día. Las quiero mis viditas, mañana estaremos juntos amores míos.

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