14 de Abril de 2020

09:04. No pensaba que hiciera tanto que no pasaba por aquí. En realidad nada relevante ha ocurrido en echos, tal vez sí mentalmente.

Lo primero es describir como estamos funcionando, o al menos como lo estoy haciendo yo, frente a toda esta situación del Covid-19.

Laboralmente me siento beneficiado, realmente lo soy si me comparo a cualquiera que se enfrente a un ERTE o situaciones peores. En mi caso nos han dividido en grupos estancos, donde cada grupo trabaja en días alternos. Esto se traduce en que, mientras esto dure, trabajo la mitad del mes, con horario ampliado condicionado a la carga de trabajo y por suerte algunos días es reducida. Evidentemente esto me permite mucha flexibilidad para organizarme con las niñas ahora que no tienen escuela, además de que cuando tengo la custodia efectiva realizo teletrabajo, por llamarlo de alguna forma. Por el momento esto último consiste en atender alguna llamada telefónica y poco más.

Cuando estoy sin las niñas la rutina es bastante simple, trabajar cuando corresponde y ocuparme de mi el resto de los días. Siento que esto último no lo estoy haciendo bien.

Ayer me despedí de mis hijas, regresaron con su madre después de su semana conmigo. La última vez que escribí fue el día de mi cumpleaños, mi tarde en la semana de su madre. Un cumpleaños diferente pero muy arropado, con mis hijas allí y el resto de mi familia por teléfono. Muchos fueron los gestos de las personas de mi alrededor. Ha sido muy bonito. No esperaba ni deseaba una felicitación por parte de Ágara pero me la dio al recoger a las niñas. Quedó sin respuesta, en realidad ni la miré. Sí que respondí al resto de su familia que lo hizo vía Whatssap, un simple gracias pero contesté.

Los siguientes días, hasta recoger de nuevo a las niñas, pasaron sin pena ni gloria. Ocupándome de mi y con algunas conversaciones, hasta altas horas de la madrugada, con las nuevas personas que han entrado en mi círculo.

El lunes de vuelta con las niñas, fue necesario recogerlas más tarde debido al horario ampliado del trabajo. En ese sentido Ágara está dispuesta a colaborar en lo que sea necesario, en otros aspectos no pero en esto ninguno duda, lo primero son las niñas.

Para lo que suele ser, esta Semana Santa será recordada por muchos. Nosotros no somos religiosos, esta época siempre ha sido un periodo de, sobre todo, playa. Este año lo ha sido de piscina. Las niñas no me han dado más margen para el montaje de la piscina en la azotea. El martes ya disfrutábamos de ella y así hemos hecho cada tarde que el tiempo lo ha permitido, casi todas.

Ha sido muy divertido aunque a Aroha ya le comienza a pesar tanto encierro. Mis hijas disponen de muchas alternativas de aire puro, luz y movimiento, en ambas casas y ya les está pesando, no me quiero imaginar como será para los casos que conozco que pasan la cuarenta en pequeños pisos.

También por mi parte tengo que reconocer que 24 horas continuos con las niñas me hacen, en algún momento puntual, echar de menos un ratito de desconexión. Logró algunos  de ellos madrugando para realizar una práctica de yoga, en el instante del café después de comer, durante su baño en el que son autónomas y una vez se han dormido.

La primera noche con ellas Aroha me dio un pequeño “susto”. Me preocupé por su estado emocional. Ya estábamos en la cama y Alba se había dormido. Realizaba su lectura cuando me detuvo para decirme que no se encontraba bien:

—Papá, yo te he echado mucho de menos y estoy muy contenta de estar aquí pero ahora mismo estoy echando de menos a mamá

La abracé y comenzó a llorar. Sólo la pude acompañar. No echo de menos a Ágara pero en ese momento la odié por no estar. Le pregunté si quería hablar con ella o si necesitaba alguna cosa. Su respuesta fue que no, que solo había necesitado llorar un poquito y ya se encontraba mejor. Le propuse, si lo necesitaba, hablar con su madre la mañana siguiente. Despertó siendo la niña de siempre, incluso se lo recordé y me dijo que no le apetecía en ese momento.

Han sido días de actividades con ellas, en realidad, si lo pienso, como siempre. Durante las tareas escolares de Aroha retomé un proyecto de disfraz que habíamos iniciado Alba y yo hacía ya tiempo con el cartón de unas cajas de leche. Estando ya solo pendiente de unos pequeños detalles le saqué una foto con “el modelito” y lo compartí con mi familia y con Ágara. Esto derivó en una discusión con ella:

—También me había pedido un disfraz de cartón pero no consideraba higiénica la caja de leche con las situación que estamos viviendo, pero cada uno tiene sus criterios 🤔. Eso sí, está feliz.—me respondió a la foto.

Quedé perplejo ante su respuesta. Habla sin saber, la caja llevaba en casa, a medio recortar, desde mucho antes de todo esto. ¿Con quién demonios cree esta mujer que está hablando?. Pensé todo esto y que no le debía ninguna explicación, que se montase la película que quisiera en su cabeza y si así iban a ser las cosas lo mejor era no compartir ninguna foto más. Pero no pude callarme:

—Alguna otra crítica, que sea constructiva, y que tenga toda la información del tiempo que lleva este proyecto en marcha, desde cuando está la caja de leche, pintada por la niña, en casa, etc.…

—No es crítica [Mi nombre]. Ponte en mi lugar. ¿Qué se te hubiera pasado por la cabeza si llegas a recibir la foto sin más?. Vuelvo a repetir, queremos lo mejor para ellas. Rememos a una. Percibes ataques por mi parte, no es así.

—Pregunta antes de hablar. Cada vez que lo haces es para insinuar una cagada sin tener mucha idea de como, cuando o donde. Te lo repito otra vez, como sólo percibo ataques, no me digas nada (a no ser que la negligencia sea flagrante). Menos es más. No me interesa remar contigo. Llego a acuerdos contigo respecto a las niñas y por su bien.

A continuación le respondí su mensaje anterior…

Habría preguntado, no me habría montado una película en la cabeza…

Lo siguiente que hice, “para su tranquilidad”, fue describirle el protocolo de entrada y desinfección que aplico con todo lo que entra en casa. Su última respuesta fue un agradecimiento por la explicación.

Reconozco que hace tiempo habría sido yo el de la película en la cabeza pero a día de hoy habría preguntado. Cada vez soy más consciente que son mucho peor las ideas que nos podemos hacer que la realidad de lo que está ocurriendo. A día de hoy, 6 después de que produjese esta conversación, me sonrío recordando cuando ella se describió emocionalmente “superior”, bueno exactamente que yo no estaba a su nivel. Lo reconozco, en esto último existe algo, tal vez mucho, de vanidad por mi parte.

Mientras la conversación con Ágara se desarrollaba la iba compartiendo con mi hermana y su primera respuesta fue clara:

Esta está buscando jarana ahora? Que se dedique a jugar a las casitas en su espacio…

[Fin del tomo 5, libreta completa. Continuo en el tomo 6]

 

[Inicio del Tomo 6]

No sé si esta entrada la dividiré en dos o la publicaré integra continuando con el fin del Tomo 5, ya veremos.

Puede que la conversación que mantuve con Ágara tuviese una consecuencia sobre mi. A las pocas noches me obligué a salir de la cama mucho antes de la hora ya que no podía dejar de soñar que discutía con ella. El sueño en si no tenía mucho sentido, iba a recoger a las niñas y ella me decía que estaban en casa de sus padres (otra vivienda del mismo edificio). En vez de esperar fuera, como siempre hago, ambos subimos hasta la puerta de sus padres. Allí me dijo que pasara a buscarlas y saludase a sus padres.

Me negué en redondo. No tengo problema con sus padres pero hay lugares en los que ya no tengo que entrar, no pintaba nada allí adentro. Ella se empeñó indicándome que si me las quería llevar las fuese a buscar. Ahí comenzamos a discutir. Lo reconozco, nunca he soportado las imposiciones por parte de nadie.

En ese bucle pasé mucho rato, despertándome, durmiendo y continuando la discusión hasta que ya no pude más y me levanté. Alba me acompañaba esa madrugada en la cama.

No le di muchas más vueltas pero me jodía que tuviese la fuerza para afectarme de esa forma. Alegría me preguntó, durante el día, que tal noche había tenido y le comenté que revuelta, describiéndole el sueño y mis sensaciones.

—Vaya… curioso sueño.. enfrentamiento a tus límites por tus hijas… el subconsciente te da duro.—me respondió.

Continúo hablando mucho con ella al igual que con la amiga de mi hermana. Bueno, estoy mintiendo, con Alegría hablo con la otra «juego». Por si fuese poco otra chica ha entrado en este círculo. Contactó conmigo mediante una de las aplicaciones de contactos que comenté y la verdad es que tenemos mucho que nos une y otro tanto que nos separa. Por último, en mi círculo está Anabel, con la que hablo casi todos los días, nos preguntamos que tal estamos y poco más.

En definitiva, soy la persona que no quería ser y siento que me estoy siendo infiel, hago algo que no me gusta. La situación en la que todos nos encontramos, y no es escusa, favorece todo esto. En circunstancias normales ya habría conocido a Alegría hace mucho tiempo. Es complicado ya que siento que estoy jugando con ellas y no me gusta.

La realidad es que no tengo tanto problema con Alegría, siendo la más joven creo que es la más madura de todas. Sé que ella hace su vida y entiende exactamente donde está. Con la amiga de mi hermana no hay nada de nada, bromeamos con nuestras vidas pero sin tocar ningún tema de pareja ni similar. Anabel, buff, está en mi círculo, punto. La última chica, tal vez sí sea el problema, busca una pareja y yo, que no cierro puertas a nada, no estoy seguro.

No se trata de esto, en realidad me sorprendo y avergüenzo a mi mismo hasta por plantearlo; hablo de personas pero puedo valorar pros y contras:

  • Alegría: La más atractiva por su personalidad e inteligencia. La más joven, 34 años. Tal vez la menos atractiva físicamente, para lo que me suele gustar, pero lo primero pesa mucho más que lo físico. Podría hablar con ella durante horas y horas.

  • La amiga de mi hermana: Tiene una vida complicada y mucho que resolver en ella. Tiene 38 años y una conversación que parece interesante. Su físico probablemente es el que más se acerque a mis gustos. En la que menos conozco o la que menos se ha dejado conocer.

  • Anabel: ¿Qué decir de ella que no halla escrito ya?. Físico de gimnasio, brutal en términos de un hombre. 48 años y un hijo, la única con hijos. Sin las cosas claras o demasiado claras (a día de hoy no lo sé). En mi círculo pero como amiga ahora mismo.

  • La última chica: En otra isla, 40 años. Otro físico trabajado e impresionante. Profesora de Educación Física. Buena conversación y mucho en común. Pero seamos realistas ¿relación a distancia?¿Fumadora?, Yo odio el tabaco.

Pues aquí estoy, mitiéndome a mi o mintiéndole a ellas. Ninguna sabe de las otras ni yo de sus otros si existen. Me doy cuenta de que al parecer mi forma de pensar no es la habitual y eso les resulta atractivo.

He mantenido algo parecido al sexting con Alegría y con esta última chica, sin compartir imágenes explicitas. Probablemente el día que me pueda encontrar con Alegría terminemos tomando algo más que un café, con la otra chica intuyo algo similar y de Anabel no me atrevo a hablar, no sé si yo entraría en ese jardín de nuevo. A la amiga de mi hermana no la conozco, creo que no, pero reconozco que físicamente tiene mucho de lo que me gusta, es la que más se podría parecer en eso a Ágara.

Llevo un mes de abril muy bueno, el mejor en todo este tiempo. Soy pura alegría y se me nota pero este tema me comienza a agobiar. No las estoy engañando, no le debo explicaciones a ninguna pero no estoy cómodo. Tampoco suelto a ninguna.

En fin lo repetiré, estoy donde no quería estar y no me gusta. Lo puedo gestionar sin problemas pero no quiero hacerlo. Sólo existen posibilidades con ellas y posiblemente por eso no las suelto.

¿Alguna idea?¿Decirles qué? Volvemos a la situación excepcional que vivimos ¿Estaríamos así de no estar en reclusión?¿Se debe a la situación y me estoy haciendo una paja mental de dimensiones increíbles?¿Este es el descontrol al que se refería mi hermana? De esto último estoy casi seguro que no.

El viernes tengo sesión de terapia online. Creo que trataremos un poco de este tema y creo que también le voy a escribir a mi hermana, aunque intuyo lo que me va a decir.

¿Cómo me siento? Bien, es genial sentirse querido y deseado. Quitando esa sensación de agobio disfruto de paz mental, o eso creo yo.

¿Lo peor? La situación que vivo por estas chicas. No me agrada pero no hago nada para cambiarlo, al contrario, lo continúo alimentando.

¿Conclusión? Es clara pero no la quiero tomar. ¿Miedo a la soledad? Probablemente.

Lo dejo por aquí. Buenas noches mis amores. Ustedes son la única verdad en mi vida. Las quiero con locura.

P.D.: 15/04/2020 09:33. Mi hermana ha respondido al mensaje que le envié ayer donde le explicaba todo esto:

—Sí, piensas demasiado. Son todo amigas, tú no has prometido nada, simplemente estás conociendo gente. No pienses en lo que podrían pensar, eso es cosa de ellas. Tú preocúpate de lo tuyo, cada cual es responsable de sus sentimientos.

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