27 de Marzo de 2020

15:41. Continuamos confinados en casa. La verdad es que no me puedo quejar. Estamos haciendo de casi todo y a la vez intentando no descuidar las tareas de la casa, los deberes, etc. Es cierto que sin permitir que todo eso sea un agobio; bastante tenemos con esta situación como para sumar presiones externas con los deberes y lo que llega de afuera.

Por mi parte, estos días, los vivo desconectado de toda información exterior. Los periodos que estoy con las niñas no voy a trabajar, están sin escuela y evidentemente no se pueden quedar solas. Tengo esa suerte mientras que muchos conocidos se están enfrentando a un ERTE con toda la incertidumbre que eso puede generar.

Es curioso que yo, alguien hiper-controlador y al día de todo, me lo esté tomando de esta forma. Estoy al día, más o menos, pero sin necesidad de vivirlo “en tiempo real”. No hace mucho tiempo habría sido muy diferente. Me alegro mucho de poder hacerlo así, disfrutando de lo que tengo en casa y de la vida que llevamos dentro de esta situación.

No me entiendan mal, tengo conocimientos sobre como actuar ante estas situaciones y ya tomé las medidas “de seguridad” antes de que comenzará la cuarentena. La realidad es que la entrada a casa puede resultar un poco compleja pero eso nos garantiza poder estar seguros y cómodos en casa. Eso me proporciona mucha tranquilidad frente a la tensión que supone salir de casa.

La entrada anterior fue del 19 de marzo, día del Padre en España. Pasé la tarde con las niñas. Tenían un pequeño detalle para mi, unas postales que habían realizado a mano. Fue una tarde genial, todo el tiempo con ellas lo es. Se me hace difícil no comparar ese día con el del año pasado, su madre y yo “intentándolo” y ellas con toda su ilusión. Recuerdo como, una vez que las niñas “se fueron” con su madre en su turno, los regalos de ese día se convirtieron en un gran consuelo para mi. Todavía ocupan un lugar de honor en mi dormitorio.

El fin de semana posterior fue para terminar de preparar la casa y algo de deporte de interior. Mi cajón desastre, el garaje, ya no lo es tanto. Algo bueno tenía que tener la reclusión.

El lunes fue el último día de trabajo para mi de esta semana. Eso supuso pasar a buscar a las niñas más tarde de lo normal pero la situación es la que es. Una vez las niñas en casa mi tranquilidad pasó a verse multiplicada “por 20”. No sé como estará haciendo las cosas Ágara, su pareja o la otra familia del hijo de este. Aquí sí sé como se realizan y eso me proporciona la tranquilidad que indico. Confió en Ágara, no quiere ningún mal para las niñas, pero desconozco que hace “el resto”, tampoco quiero saberlo, pero sería mentir si dijese que no pienso que pueden ser un posible foco de infección.

Bueno, ellas están aquí y así será hasta el próximo lunes. La realidad es que lo que más me preocupa sería no poder verlas si alguien presentara síntomas en su otra casa y pasaran a estar en aislamiento. Espero que nada de eso ocurra.

Mi fin de semana anterior y alguna noche de estos días he aprovechado para seguir conociendo y jugando con Alegría. No sé que ocurrirá cuando podamos vernos físicamente, ni siquiera si eso llegará a ocurrir, pero a día de hoy compartimos mucho tiempo. Me rio mucho con ella y creo que ella conmigo. Tenemos ligeras diferencias semánticas pero estamos relativamente de acuerdo en muchos temas. Además, solemos comenzar hablando por Roma y terminamos en China sin saber muy bien como hemos llegado ahí.

También mantengo cierto contacto con Anabel y casi nada con aquella folla-conocida. Anabel ha sido una persona importante en parte de mi proceso e imagino que mantendremos una buena amistad.

Yo me encuentro bien, tranquilo y en cierta paz. He estado «junto» a Ágara dos veces esta semana, al recoger y entregar a las niñas. Digo junto ya que no la he visto, continúo sin querer mirarla. Sé que existe pero no me apetece hacerlo, no es necesario, continúo sin nada que decirle más allá que sobre las niñas.

Continúo después, me reclaman las niñas….

“Después” se ha convertido en la madrugada del día 28. Alba a comenzado con febrícula, espero que no tengo que ver con el COVID-19. Cómo ya he escrito, días atrás, en el caso de los niños sería extraño que se presentase con algo más que síntomas leves pero tendríamos que estar aislados. Yo no quiero que me falten pero ellas tampoco entenderían tener que estar sin su madre durante tanto tiempo. No quiero que tengan que pasar por eso. Bueno, por el momento es sólo febrícula y ni Aroha ni yo presentamos síntoma alguno.

Como decía anteriormente, me siento bien. Disfruto de las pequeñas cosas como poder realizar una práctica de yoga online al sol, en la azotea, de las sonrisas pícaras de Alba mientras jugamos, de las risas de Aroha al hacerle cosquillas mientras remolonea para levantarse, de sus abrazos «porque sí», de estar escribiendo en este momento, de hacer la comida,… ¿Vida plena? No, todavía no pero sí contento con mi vida actual.

Ya estamos en el día 28, falta muy poco para que se cumpla el año. Mañana se cumple del masaje que nos dimos para, una vez en casa, ella comenzara a llorar. Puede que, sin ser consciente, Ágara ya lo supieses en ese momento. Poco después le di la salida que necesitaba, tal vez le terminé de abrir los ojos aunque, sinceramente, creo que para ella fue la escusa definitiva. Recuero perfectamente lo que le dije:

—… retíralo todo: la casa, las niñas, lo que te proporciono,.. Necesito que me quieras a mi sin tener en cuenta el resto… ¿Me quieres a mi?…

Tiempo después, ya separados, me dijo que sólo había sido honesta a esa pregunta. Continúo pensando que fue una cobarde incapaz de tomar la decisión hasta que no tuvo “otra salida”.

En fin, no tengo ni idea de como he llegado a “ese jardín”. Tan sólo quería expresar lo bien que me siento con los diferentes aspectos de mi vida. No me voy a atrever a decir que Alegría tiene algo que ver. Me lo paso bien, muy bien, hablando con ella pero si no estuviese mi estado de ánimo no sería diferente. Ahora mismo sólo recojo todo lo bueno de mi alrededor, todo lo que suma, y le doy un lugar en mi vida. El resto es simplemente ignorado.

Sí tengo algo que agradecerle a Alegría, el juego, su juego de preguntas. Creo que el ir respondiéndo y desarrollándolas me ha permitido continuar con mi camino. No digo que haya avanzado pero sí me ha mantenido en la senda. De nuevo me sorprendo con alguno de mis razonamientos y ya hacía tiempo que no tenía la capacidad de darme cuenta de eso. No estoy seguro de con quien fue la última persona que sentí eso ¿Alicia, Arantza, Anabel, la otra seguidora,…? No lo sé por lo que se reafirma que ya hacía tiempo.

En unas semanas tengo nueva sesión de terapia, será online. No me atraé la idea y no sé si será tirar el dinero pero no existen muchas más opciones, dentro de esta situación.

Acabo de subir a vera Alba, la he escuchado llorar. Creo que se ha despertado, ha ido al baño y ha llegado a mi habitación. Se ha asustado al no encontrarme en la cama, la he dejado allí dormida. Continúa igual, en el mismo rango de temperatura de la febrícula. Antes de acostarme me pondré una alarma para controlarla cada dos horas. Por el momento no valoro darle nada, todavía no es necesario.

Sólo me queda darle las gracias a las niñas por llevar tan bien el encierro, esto es nuevo para todos. Por suerte aquí disponemos del garaje, acondicionado como mini sala de deporte, y de la azotea donde tomamos el sól, nos bañamos con la manguera si aprieta,…. Hasta aprovechamos la solidez de la estructura del tendedero, probado con más de 100 kg de peso, y nos hemos inventado un boulder para “escalar” un poco. Tocará pintar la pared después pero eso no es problema ahora mismo. En casa de su madre disponen “del jardín” de los abuelos el cual es una bocanada de aire fresco y cielo abierto sin salir de la propiedad. Pero estoy seguro que, aún sin todo esto, ellas lo habrían puesto muy fácil. ¡¡¡Gracias chicas!!!.

Me despido por aquí. Las quiero mis amores.

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