04 de Diciembre de 2019

00:06. El lunes, día siguiente a mi encuentro con la pareja de Ágara de la mano de mi hija, fue de mucho Ho’oponopono. Repetí mis palabras mágicas en infinidad de ocasiones, «Perdóname, Lo siento, Te amo, Gracias«. No quería dejar que mi mente volase. Repetía esas palabras una y otra vez. Esa imagen, Alba tirando de su mano, no me abandonaba.

Me dediqué a las tareas de la casa y en algunos momentos sentía el impulso de llorar. Sin frenarlo esto no se produjo. No derramé una lágrima y eso que en más de una ocasión me dije a mi mismo: «terminarás limpiándolo con tus lágrimas«. Puede que debido al Ho’oponopono esto no se produjese.

Ese día, aunque luchaba contra esos pensamientos, el deseo continuaba siendo que Ágara se estampase en su vida. Creo que no lo está teniendo fácil pero aun así parece que no es suficiente para mi. Probablemente  el pensamiento sea «sufre para que valores lo que tiraste». Es curioso ya que no me veo con ella pero una cosa no quita la otra.

Terminé la jornada con práctica de yoga y escalada a continuación. Al finalizar el entrenamiento me encontraba muy bien. Aunque tarde también fue en ese momento cuando pude hablar con las niñas. Incluso me quedé tomando una cerveza y charlando con el monitor y unas compañeras. De esto ha salido un próximo asadero que están organizando y al que parece que asistiré con mis hijas.

Ya estamos a miércoles. Ayer fue completamente diferente. No quería volver a sentir nada de lo anterior y apenas he necesitado las palabras mágicas. El deseo fue de dejar atrás y el único camino que soy capaz de ver es el del perdón. No sé de que forma, imagino que aceptando para que esas cosas no me afecten. Lo que quiero es poder ser libre, verme sin esos pensamientos.

Otra cosa curiosa ha sido volver escuchar la canción de Rozalén y, en este caso, verme a mi buscando mi puerta violeta para dejar todo esto atrás. No hace mucho el significando de esta canción era muy diferente.

He asistido a otra práctica de yoga por la mañana, posteriomente recoger a mis hijas y comenzar un nuevo turno con ellas. La verdad es que la tarde ha sido inmejorable.

Me pidieron salir fuera de casa, salvo el domingo, no lo pudieron hacer con su madre. Nos hemos ido a un centro comercial para realizar unas pequeñas compras y luego pretendíamos dar un paseo junto al mar.  Al final sólo ha sido centro comercial pero hemos reído sin parar. He disfrutado mucho la tarde.

A Aroha le ha costado mucho dormirse, se quejaba de la barriga:

—En casa de mamá también me duele. —me dijo sin preguntarle.

Intenté aliviarla con un pequeños masaje pero sin mucho éxito. Le ofrecí una tila y en lo que la preparaba se durmió. A ver como se levanta mañana.

Esa mañana, después de la práctica de yoga, Anabel me dio una sorpresa. Me había enviado un corte de la canción Tabú, de Pablo Alborán.

No es que me gusté la canción pero sí me agradó recibir su mensaje. Por supuesto la parte de la letra que canta Alborán llega, tanto es así que la coloqué en mis estados de Whatssap.

Esa noche le pregunté si me había enviado la canción por alguna razón en concreto. Su respuesta fue que se había encontrado «rara» la noche anterior y que llevaba unos días sin verme. Más adelante me explicará lo de «rara». Continuamos hablando y llegamos a que ella todavía no se permitía expresar todo lo que le gustaría. Poco a poco espera hacerlo.

— A ti te veo como la frase de Beret «Hay muchos con los que estar pero pocos con los que ser«. De momento nosotros estamos. Te sigo conociendo porque creo que contigo se puede ser (además de lo atractiva que me resultas). Ser en un montón de sentidos, aunque al final terminemos como amigos si es el caso.—le dije.

—Contigo me resulta todo fácil y cómodo [Mi nombre]. Eso no lo tenía antes. Pero están las otras cosas que me digo, además de que a estas alturas me cuesta iniciar otra relación cuando ni por asomo la esperaba en mi vida. —fue su respuesta.

En definitiva ambos tenemos miedo. Ninguno se planteaba nada de esto, no hablemos de iniciar una relación. Sobre esto le he hecho un «chiste»:

— ¿Sabes? Si continuamos así más tarde o más temprano le tendremos que poner nombre a esto 🤣 🤣 […] De momento nos vale con disfrazarlo de «nos estamos conociendo». 🤣 🤣

Me continúo sintiendo muy bien con ella pese al miedo, las dudas y mi continua montaña rusa. Es mucho más que una amiga y me guste o no tengo una relación con ella.

En general y respecto al día anterior, a ese lunes, me siento bien. Llevo dos días sintiendo que cumplo con mi Sankalpa y que tal vez ya toca ampliarlo. ¿Perdonar, Aceptar? Esas palabras pasan por mi cabeza en el momento de visualizarlo. Ya me llegará el adecuado, no tengo prisa.

Me retiro. Buenas noches mis amores. Mañana nos espera otro gran día. Las quiero con locura.

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