07 de Noviembre de 2019

15:32. Una vez escrito el e-mail a esa madre parece que mis demonios quedaron calmados ayer. Ha sido todo un alivio y he vuelto al estado de tranquilidad que había logrado anteriormente.

Podemos decir que el huracán del cumpleaños llegó, hizo de las suyas y ya se está marchando.

Ayer hablé también con Ágara. Las niñas me habían dicho que querían ir a escalada esta semana. Ayer con el tema de estar con su madre no era viable. El otro día posible es el viernes pero también estarán con ella. Le propuse, si le iba bien, pasar a buscarlas y tenerlas unas 2 horas y poco para llevarlas. Pensaba que si tenía que trabajar no vería problema. Su respuesta me desconcertó.

— No me coincide con trabajo, si tanto quieren ir yo las llevo.

— Ya, no te lo tomes a mal. A ti te iba mal por el «corre, corre». Prefiero que no tengas que ver con esa actividad. Si no se puede, no se puede.

— 🤔 No entiendo.

— Pues es simple. Es una actividad en al que prefiero que no tengas nada que ver.

Hace un rato, mientras recogía la cocina después del almuerzo, me encuentro un mensaje de audio y 2 fotos del hijo de su pareja, hechas por el mismo aparentemente. La verdad es que no lo entiendo.

Segunda vez que lo hago en 7 meses, he borrado esos 3 mensajes.

— Comunicación tuya con las niñas y mía. No mezcles más cosas…

¿Cosas de niños? Puede, pero que tenga más cuidado.

También ayer, después de recoger yo a las niñas, me escribió para decirme que la niña le había preguntado si la podía llamar por la noche. Que si lo podía comentar con la niña.

Le pregunté a la niña si en algún momento yo le había dicho que no podía hablar con su madre si ellas querían. La niña me respondió que no.

— Es que tu madre me ha dicho que querías hablar con ella esta noche y no entiendo porqué me lo dice a mi. Siempre les he dicho a ustedes que cuando quieran hablar con mamá sólo me lo tienen que decir.

A su madre le respondí que por mi parte no existía ningún problema en que la niña la llamara o llamase ella, faltaría más. Para mi eso es lo lógico. El problema lo tengo yo con ella no las niñas. Por supuesto hablaron.

¿Importante todo esto? Puede que no pero me demuestra que estoy tranquilo de nuevo. Creo que mi reacción no hace mucho habría sido otra.

Por último, y me lo iba a dejar en la pluma, mi hija me comentó lo que hacía su madre ayer en la escuela. Yo no salía de mi asombro. Puedo entender que eche a la niña de menos ese día, lo entiendo perfectamente, pero para llegar a eso. No lo entiendo.

Probablemente no tenga toda la información. Es el primer año para todos y no permito que me afecte lo que ella haga. Con eso cierro ese suceso aunque me gustaría que fuese el último en este sentido.

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