29 de Septiembre de 2019

01:12. «Última fase«, esas palabras me han perseguido durante parte de la mañana. He soñado con ella, hacía tiempo que no me ocurría. No lo recuerdo con claridad, alguna historia desarrollábamos por capítulos pero  no lográbamos pasar del primero, estábamos «atascados».

Ha sido mi hija la que nos ha despertado antes de las nueve. Me he permitido «el lujo» de permanecer diez minutos más en la cama, puede que no fuese una «buena inversión».

Mientras preparaba el desayuno mi hija mayor se ha presentado llorando en la cocina. Echaba de menos a su madre, imagino que igual que yo hace ya unos meses. Le dije que después de desayunar le podría enviar unos audios y así lo han hecho ambas. Una vez terminaron le he escrito yo:

—Hola. Por favor, plantéate un mensaje para [Nombre hija mayor] por las mañanas. En realidad para las dos pero la más consciente es [Nombre hija mayor].

Muchas veces me inhibo para no romper el ritmo. Pero yo encantada. Tampoco quiero que esté pendiente del móvil.—respondió

—Por eso yo los envío a primera hora y ya tú los administras. Así que «encántate».

La avisé de que borraría esos mensajes para que la niña no los leyese. A continuación envió un audio para ellas.

Dedicamos la mañana a pintar sobre lienzo. Ha estado muy bien, la verdad es que me ha sabido a poco. Le envié fotos a su madre del proceso y ha ido respondiendo a las mimas. No me molestan sus respuestas cuando las dirige a las niñas, si las dirige a mi la cosa es muy diferente.

La tarde ha estado completa. Comida familiar, visita a mi hermana que continua delicada de salud y para terminar hemos asistido a un espectáculo en un centro comercial.

Aquí nos hemos sacado un selfie que he compartido en mis redes sociales y también coloqué como imagen de perfil en Whatssap. Mi ex me ha dicho que le molaba la foto, además de preguntarme por la cara de seriedad que presentaba nuestra hija pequeña en una foto enviado anteriormente. Foto a la que ella misma había respondido con un «guapa» al recibirla. Su pregunta ha quedado sin respuesta.

«¿Pero que coño? No somos amigos ni estoy de buen rollo por haberte enviado unas fotos» Esto me ha rondado por la cabeza.

He estado bien pero acompañado por la tristeza. Mi padre me preguntó si estaba bien nada más verme. Una hora después ya me dijo que tenía los ojos tristes. Creo que lo de mi hija esta mañana me ha roto un poco.

Al inicio del espectáculo en el C.C. también lloró un poco, la música estaba muy alta me ha dicho. Es cierto que estaba alta pero también lo es que su sensibilidad está a flor de piel.

Ya en casa hemos bailado, reído y jugado un buen rato. En ese rato me han ido entrando varios mensajes de Whatssap de mis nuevas conocidas. No tengo nada que ocultar por lo que he podido decirles que son amigas además de contestar a sus preguntas sobre cómo y dónde las he conocido.

He hablado con la amiga de mis vecinos…. Creo que voy a empezar a ponerles nombre a las personas que aparecen aquí. De esa forma será mucho más fácil la lectura y la escritura. La amiga de mis vecinos se llamará Anabel.

He hablado con Anabel. Coincidimos un poco «en línea», muy poco ya que estaba con el baño, la cena, los cuentos,… Nos vamos leyendo y respondiendo cuando podemos. Algunas veces me ha parecido que tenía ganas de hablar y otras como que le «sobraba». Esto me tenía un poco desconcertado días atrás, parece que hoy ya se ha decidido. Por mi parte, aunque desconcertado, optaba por «si fluye bien y si no también».

En nuestras conversaciones tratamos un poco el vivir en una mentira mirando para otro lado. Le he dicho que, en mi caso, lo que tenía eran expectativas. Me preguntó sobre el sentido en el que decía estas palabras. También me dijo que le daba pereza volver a empezar, por miedo al fracaso o bien por no verse capaz. Le respondí después de dormir a las niñas. Ella ya no estaba con el móvil por lo que imagino que lo verá mañana. Básicamente le mostré como era mi relación:

— […] Me he dado cuenta de que probablemente vivía enamorado de lo que yo esperaba que podía ser, de lo que algún día había sido, pero no de lo que tenía delante […]

Respecto a lo de la pereza y volver a empezar mi respuesta fue mucho más extensa, puede que demasiado. No sé si tiene sentido ponerlo todo aquí pero creo que muestra como estoy ahora mismo.

«De momento no tengo ese problema y no digo que tú lo tengas. No busco comenzar nada aunque no me escondo si aparece.

Quiero decir que no estoy buscando ninguna relación de forma activa pero no he cerrado ninguna puerta.

Yo me quité una gran coraza que había colocado para protegerme de la situación que tenía en casa, para poder seguir tirando del carro en muchos sentidos. Ahora siento como antes no era capaz de hacerlo. No me puedo esconder de lo que me toque, sea bueno o malo.

¿Miedo al fracaso? Yo no fracasé. No soy culpable, ni ella, ni tú, ni tu ex de lo que entre dos se construyó. Nadie nos obligó a ninguno. Evidentemente situaciones de engaño son otra historia pero respecto a la relación que teníamos no existen culpables.

Miedo a que me hagan daño sí, pero en mi caso, miedo a hacer daño. Algunos días de mi vida continúo en una montaña rusa. Estoy seguro de lo que siento, de que no me vale lo que tenía antes. No tengo dudas respecto a que la separación, que nunca esperé ni quise, es lo mejor que me pudo ocurrir. Pero reconozco que tengo mucho miedo a hacerle daño a alguien o a que me lo hagan a mi.

Te dije que me gustaría conocerte, es cierto. También te dije que sin ninguna expectativa. Por supuesto esto, en parte y en lo que a mi se refiere, tiene su explicación en lo anterior.

No te conozco, no sé quien eres pero las cosas que si sé me hacen suponer que merece la pena saber un poco más de ti.

Eres una mujer que no me necesita para nada (esto es requisito imprescindible ahora para mi), tenemos mucho en común (me dijiste que me admirabas por luchar por mis hijas, yo también vi eso en ti además del resto de cosas que compartimos), lo pasé bien aquella tarde (y apenas hablamos),…

Todo esto hace que me resultes atractiva, interesante,… (llámalo como quieras) de cara a conocerte. Además me pareces muy guapa lo que lo hace aún mejor.

Repito, conocerte. Leo lo que he puesto y parece una declaración de intenciones. No voy tan lejos pero si voy de cara.

Ya he tenido muchos años de mentiras para tener una doble intención. Esto quiere decir que no estoy buscando «carne» o «un buen rato», llevo desde que me separé sin eso y no es mi prioridad.

No me entiendas mal, toca ser sincero aquí también. Me pareces atractiva y si por H o por B se diera la ocasión  no me veo diciendo que no.

De todas formas eso es irme a un futuro que no existe. En el presente tengo una chica que me lee, a la que leo y una «promesa» de salir a correr. Ya veremos si nos conocemos o no.

Vivir sin expectativas permitiendo que la vida te sorprenda a cada paso. Sin expectativas no existe la desilusión ni la decepción

Después de esto la animé a responderme. Le dije que no era necesario que se «abriese», como en cierto sentido lo había hecho yo, pero que no se limitase a un «O.K.». Ya veremos que es lo que responde.

Bueno, el de ahí arriba soy yo en este momento. Me voy a la cama.

Buenas noches mis amores. Las quiero.

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