11 de Septiembre de 2019

11:55. La tarde de ayer transcurrió muy bien. Fuimos a la playa como habíamos planeado y allí coincidimos con muchos compañeros de mis hijas. Esto se traduce en que se lo pasaron genial.

Tenía cierto temor de encontrarme con sus abuelos maternos o incluso con su madre. Eso no se produjo por lo que pude estar tranquilo.

Luego en casa todo perfecto, adaptándonos a los horarios de la temporada escolar. Fue en la cama donde  mi hija mayor me comentó que no podía dormir. Inicialmente me dijo que echaba de menos a su madre, finalizó diciéndome que nos echaba de menos a ambos. Supongo que como a mi los 4 días separados nos van pasando factura, aunque claro está, ellas lo sufren por partida doble. Después de un masajito en la barriga y algunos abrazos de chocolate se quedó dormida. Ninguna de las dos se pasó a mi cama durante la madrugada.

Llegamos al cole con bastante tiempo y las niñas han podido jugar un poquito. He aprovechado para ir a la oficina a ultimar unos detalles respecto a los pagos de este curso. Al regresar me he encontrado con mi hija pequeña a punto de llorar. Se me ha abrazado y, mientras me decía que no quería quedarse en el cole, comenzaron a brotarle lágrimas de sus ojos.

He intentado que me contase lo que había ocurrido pero no hubo forma. Recurrí a su tutora y después de varios intentos decidimos que la mejor opción era traérmela  a casa. Todos estábamos muy extrañados ya que no es normal en mi hija. Yo no quiero ni pensar que a que se puede deber toda esta situación. Creía que entrar en la rutina escolar sería un beneficio para todos, nuca esperé esta reacción en la niña.

Pasamos la mañana juntos y la niña ha continuado llorando por momentos, sobre todo al pedirle que me contase la razón del llanto. Le da vergüenza decírmelo era lo único que me contestaba. En el cole me había dicho que echaba de menos a su madre, aunque aquí me aclaró que era el consuelo del pecho lo que echaba en falta.

Hemos entrado en actividad y después de jugar un rato con algunos de los regalos de su cumple se ha decidido por hacer de comer. Hoy tendremos arroz y seguro que estará buenísimo.

Le envié un mensaje a su madre indicándole lo ocurrido:

—[Nombre hija menor] ha comenzado a llorar en el cole. Llegó como unas castañuelas pero la cosa cambió. Lo hablamos con [Nombre tutora] y al final la mejor opción que vimos para hoy fue que volviese a casa. De momento está tranquila a ratos. Ya te comentaré cualquier novedad.

—Voy?.—Me respondió.

—A dónde?—Le contesté.

—No creo que sea lo apropiado. Nada, nada.—razonó ella mientras yo le daba al botón de enviar mi siguiente mensaje

—Aquí? No.—Le envié antes de leer el anterior.

—Fue el primer impulso.—Me indicó ella.

Con esta respuesta yo he recordado lo ocurrido con su último impulso estando conmigo. A mi perplejidad por su ocurrencia inicial de venir se sumó todo lo anterior.

—Nó. Eso podría confundir

—Lo sé, lo sé.—Fue su respuesta.

—Si hace falta tu presencia te aviso. Sólo te informaba.

A partir de aquí me dio algunas posibles razones según ella, además de preguntarme si había contado algo. Le respondí lo poco que me había dicho la niña, nada en realidad, y di la conversación por finalizada.

En un rato vamos a por su hermana. A ver que tal se desarrolla la tarde. Las quiero mis viditas.

14:54. La niña ya ha hablado conmigo, lo ha hecho después de hablar con su hermana. Le dijo que se había asustado al no verme en el momento que fui a la oficiana del colegio, pensaba que me había ido sin despedirme. La realidad no fue esa. Yo le dije a la niña que iba a la oficina y ella no me quiso acompañar. Cuando su hermana me contó lo que le dijo la niña me quedé muy sorprendido.

Pude hablar a solas con ella hace un momento y me ha dicho que ella sabía donde estaba yo.

Tenía ganas de llorar papá.—Ha sentenciado.

Sinceramente no sé si se le olvidó que estaba en la oficina y ese fue el detonante para comenzar a llorar o simplemente… Vamos que no sé la razón. La niña está convencida de ir mañana por lo que de momento no me preocupa.

Reconozco que no puedo ser objetivo en esto. Me alegro de que la niña, después de tanto tiempo, halla «descargado», que lo hiciera de una forma tan sana y que fuese conmigo.

Me ha dolido horrores ver a mi hija así pero entiendo que por algún lado lo tiene que sacar. Si es por eso creo que ha sido una buena manera.

He hablado con mi hermana y coincide conmigo pero creo que tampoco puede ser objetiva en esto. No quiero entrar en los detalles, eso sería entrar en aspectos de la vida de mi ex que no me gustaría que volviesen a ocupar espacio por aquí. Por desgracia esos aspectos incumben a mis hijas. Tampoco creo que estos fuesen el detonante pero seguro que han sumado.

Ahora vamos a pasar una tarde de escalada. Estoy seguro de que será genial ya que todos estamos un buen rato concentrados y metidos en el juego. Sólo entrenarán mis hijas, yo estaré con la pequeña y la mayor con su monitor, todos plenamente centrados en la actividad.

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