11 de Agosto de 2019

11:39. El día 9 pasé una muy buena tarde con mis hijas. Prácticamente repetí el plan del día anterior. Fuimos a escalada donde mi hija mayor recibió su clase y la menor estuvo conmigo por libre. De ahí directos a la playa en la que se nos unieron mis hermanos.

Mi hija pequeña se ha soltado a nadar definitivamente, no se la puedo dejar sola pero es así como se comienza. Como el día anterior terminamos bañándonos de noche en la playa, en realidad las niñas y mis hermanos.

Antes de salir de casa mantuve una pequeña conversación con mi expareja. Tengo la rabia muy a flor de piel y no me callo nada, no ha tenido un final agradable. Mi hermana lo ha definido como un tira y afloja, yo he recordado lo que cantábamos cuando éramos niños, «los que se pelean se quieren». Me he reído ante este recuerdo de niñez.

La conversación la he iniciado yo al recibir un mail con la notificación de su transferencia. Como no podía ser de otra forma me ha pagado mucho más de lo que le correspondía. Se lo he dicho añadiendo que tenía suerte de que fuese una persona justa. Me contestó que confiaba y en ese momento he saltado, en tono irónico; «igual que con el pago del procurador«.

Me he despedido con un Adiós y ella con un Bye. Me he tenido que reír ya que ahora el inglés parece estar muy presente, incluso mis hijas se refieren al «nuevo amigo» de su madre diciendo el nombre en ese idioma. No me he podido reprimir, le he dicho que muy bien, todos a practicar inglés como con los nombres. Todo esto acompañado con diferentes emoticonos como 🤦‍♂️, etc.

Mirando ahora estos mensajes parece una conversación de niños. Así me ha salido, así lo he sentido y no me da la gana callarlo.

Al regresar a casa las niñas han hablado con su madre. Esa tarde ellas quisieron que llamase antes de bañarse y cenar. Les dejé el móvil y me fui a preparar el baño. Me sorprendió la primera pregunta de mi hija mayor:

—Mamá, ¿Estás con el padre de [Nombre del hijo de su pareja]?

—No, estoy sola. Respondió.

No me parece importante la respuesta de su madre, lo es el echo de esa pregunta de la niña. No está ciega, a ver si su madre se da cuenta de una vez.

Nuevamente la niña y yo hemos hablado largo y tendido esa noche. En esta ocasión era ella la que preguntaba. No ha sido una conversación fácil.

23:58. Hemos hablado mientras la bañaba. Muchas noches dejamos que se acumule el agua caliente en la bañera y ellas juegan un rato antes de salir. Esa noche tocó resolver dudas en lugar de jugar.

La niña me ha preguntado sobre esta situación, por las razones de la misma.

— Eso es algo que debería responderte tu madre. Ahora mismo no me corresponde a mi darle respuesta a esa pregunta. Yo nunca te ocultaré nada y si tu madre no la ha respondido lo haré yo, llegado el momento. Otra opción será leerlo en mi Diario.

—¿Y cuándo lo podré leer papá?.

Ante esta pregunta y después de una pequeña negociación acordamos que lo podría hacer cuando alcanzará los 14 años. Le dije que intentaría mantener el contenido hasta ese día y de no ser así siempre tendría las libretas originales. De todas formas le he asegurado que su madre se lo contaría llegado el momento adecuado.

La respuesta de la niña me sorprendió, me dijo que parecía que su madre le quería contar pero llegado el momento se detenía y no lo hacía.

Sé que mamá me oculta muchas cosas.—Me confesó.

—Cario yo entiendo que para algunas cosas no ha llegado el momento adecuado de que ustedes conozcan todos los detalles. También pienso que mamá se equivoca al ocultar otras.

—No lo entiendo papá, es como la noche que nos íbamos a quedar a dormir en el salón—Nombre con el que nos referimos al semisótano o «apartamento de soltera».—Era yo la que quería quedarse y mamá me pidió que te lo ocultara, a mi no me gusta ocultarte nada. Cuando te lo dijimos mamá decidió que, siendo así, mejor no.

—Yo no sé por qué mamá te pide que me ocultes cosas. Si mamá hubiese hablado conmigo para decirme que era un juego  de una noche no habría existido problema. Yo no considero ese lugar apto para que ustedes vivan.

En este punto la niña me dijo que no lo entendía por lo que le tuve que dar más detalles.

—Cuando mamá decidió que ustedes se iban con ella a casa de los abuelos en sus días yo le dije que el sótano no era lugar para que ustedes viviesen. Mamá es mayorcita y si quiere pasar tiempo ahí es cosa suya pero esa no es una casa para que ustedes vivan. Seguramente por eso te pidió que me lo ocultases pero no es justo colocarte en esa situación.

La niña me continuó preguntado sobre ese día en cuestión. Después de resolver sus dudas ella misma me decía que no era una casa y que no le gustaría vivir ahí.

Hablar de todo esto me calma el dolor de barriga.—Fue lo siguiente que me dijo la niña.

En ese momento recordé lo que me dijo mi terapeuta, «anima a la niña para que hable también con su madre». Yo no lo vi en ese momento, de echo lo descarté de plano. «Ya le estallará en la cara y tendrá que hablarlo sí o sí», pensé ese día.

—Cariño, estas cosas también las deberías hablar con mamá. Yo te cuento mi verdad, puede que ella tenga otra.—Me doy cuenta de que es lo mejor para el bienestar de la niña.

Sinceramente no creo que su madre pueda tener otra versión pero puede que su punto de vista sea muy diferente.

Le insistí a la niña en que ella sabía mucho más de lo que decía y por eso hacía las preguntas adecuadas en el momento oportuno. Me refería a la pregunta que le había echo a su madre, ella no lo entendió y yo tampoco lo pretendía.

—Mi amor si necesitas saber algo yo siempre estaré para intentar responderlo. Algunas cosas es tu madre quien te las tiene que responder y para otras todavía no tienes la edad para entenderlas. Cuando las sepas puede que  te enfades, con mamá, conmigo o no lo hagas, pero si es seguro que tienes que ser mayor para poder entenderlas.

A continuación comenzamos a hablar de nuestros planes para el día siguiente. La idea era ir a casa de mis padres a comer y pasar la noche allí. Ellas se quedarían con los abuelos durante parte de la tarde y la noche. En ese tiempo yo asistiría a los conciertos para los que teníamos entradas.

—Papá a mi no me gusta la idea de no estar contigo en casa de los abuelos.

—Cariño ya tú te has quedado en casa de los abuelos cuando mamá y papá estaban juntos. Yo sé que ahora es diferente pero estarán bien y yo volveré si ustedes quieren. Además, cuando ustedes estén durmiendo yo llegaré para dormir con ustedes y mañana desayunaremos juntos. También es como una prueba, tú dices que quieres quedarte en casa de la tata. Vamos a probar aquí antes de que vayas a casa de la tata.—Quedaron convencidas.

Creo que en ese punto ya las había sacado de la ducha y estábamos a punto de cenar. La verdad es que me resultó una conversación dura aunque logré mantenerme sin emocionarme.

En la cocina y sin su hermana delante me preguntó sobre mis razones para estar enfadado con su madre. Evidentemente no se las pude detallar. Sí le dije que consideraba que se había equivocado al llevárselas de aquí y en como estaba haciendo las cosas. Todo esto se lo dije con lágrimas en los ojos y con la voz quebrada. Ella mantenía sus ojos clavados en los míos.

—No te puedo dar todas las razones pero están escritas en el Diario y las podrás conocer algún día.—Con esto se le «encendió» una bombilla a la niña.

—¿Nosotras salimos en el Diario?.—preguntó rápidamente.

Cariño, papá es el Troglodita y ese es el Diario de papá. Ustedes están en él y esta conversación lo estará. Tal vez cuando lo leas algún día recuerdes este momento y sonrías al hacerlo.

Ahí dejamos la conversación por esa noche

Al día siguiente nos retrasamos en la salida de casa y no pudimos ir a ver modelos de gafas para la mayor. Ya no podremos ir hasta dentro de unas semanas por lo que le devolveré el dinero de más que su madre transfirió. Habíamos quedado en descontar su parte de ese gasto antes de hacerlo. No quiero que piense que dispongo de su dinero o tenga la más mínima opción a insinuarlo.

En casa de mis padres todo fue genial. Cuando me marché las niñas estaban a punto de ir un rato al parque para después ver una película.

Me reuní con mis hermanos en la casa del pequeño, próxima a la zona de conciertos. De ahí salimos caminando para encontrar al resto del grupo, amigas de mi hermana.

La verdad es que fue muy agradable. Me puede encontrar con gran cantidad de gente conocida que, como no, se sorprendían por mi pérdida de peso. También, en cierta forma, me pude sentir vivo, atractivo. No estoy para nadie pero pude intercambiar muchas miradas de chicas «interesadas» y recibir algunos «gestos» por parte de alguna de ellas. Fue divertido.

Cuando comenzaba a ponerse el sol recibí una llamada de mi padre. Mi hija mayor estaba llorando, me echaba de menos. Pude hablar un buen rato con ella y quedó tranquilo. Al rato me enviaba audios cantando para que le enviásemos fotos y vídeos de los conciertos. Mis hermanos y yo le enviamos bastante material. Se durmieron tranquilas.

Ya tarde recibí un mensaje de su madre preguntando si llegaba a tiempo de hablar con ella. Después de consultar con mi padre, que me dijo que estaban en el cuento, le dije que no, mejor mañana. Envió un audio para las niñas, se los puse a la mañana siguiente.

La lluvia nos hizo retirarnos de los conciertos por lo que antes de las dos de la madrugada ya estaba junto a las niñas. Mientras subía a casa de mi hermano pude ver el coche de mi ex y su pareja junto al piso de soltera. En el retorno todavía estaba la luz encendida. A ver si con suerte puedo dejar de mirar un día de estos.

Hoy ha sido un gran día. Mi hija mayor me ha despertado sobre las seis de la mañana para darme un gran abrazo y volver a dormirse sobre mi pecho. Hemos salido a dar un peso, comido fuera y al cine. Terminamos la tarde en casa probándoles vestidos para el viaje de la próxima semana.

Ellas han hablado con su madre mientras yo estaba en la azotea. Por desgracia me han resumido la conversación; mañana se la lleva a casa de los padres de su pareja, bueno a la casa donde vive. Les pregunté a las niñas si era la primera vez que iban.

—Es como mamá, le pasó lo mismo. No tenía para comprarse una casa y se fue a casa de sus padres.—fue su respuesta.

Me queda claro como ha estado viviendo mi ex. Triste pero….

Lo mejor es que no me ha dolido. Hemos vuelto a hablar y llegamos a la posibilidad de que su madre o yo tuviésemos otras parejas. lo han encajado bien. Ahora son ellas las que me enseñan sobre la normalidad de la situación. También me da la impresión de que le hago camino a mi ex, bueno, alguien tendrá que hacerlo. Me rio de mi mismo.

Lo dejo por aquí. Buenos noches mis amores. Las quiero.

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