07 de Agosto de 2019 – Asco

09:25. Ayer día de Terapia, día de trabajar con la rabia. «Sólo» he tardado 4 meses en ponerle nombre, Infidelidad. Sin embargo no puedo sacar la rabia, siempre termino deteniéndola. En mi rabia la veo a ella, pero continúo viendola como la mujer que amo. Eso significa que no estoy listo para decirle adiós.

Le he contado a mi terapeuta como me sentía, mis cincuenta pasos atrás, la aparición de la rabia, aunque sea de forma contenida. Ella me ha dicho que es lo normal en mi caso.

—Ha sido una separación «de foto», sin un mal gesto, sin una discusión, de mucha aceptación por tu parte,.. Faltaba la rabia.—Así lo analizó ella.

Yo no lo veo tan de foto, aunque ha sido más una lucha contra mis demonios interiores que con ella. Continúo transitando mi duelo y que me desborden mis sentimientos es normal, que sienta esos cincuenta pasos atrás es normal. Hoy ya no me siento así.

Hemos intentado sacar la rabia enfrentándome a ella pero no he podido, no al 100%. Siempre me frenaba, me detenía a mi mismo. Incluso lo indicaba con mi lenguaje corporal, sujetándome fuertemente un brazo con la mano contraria o apretando mis rodillas,.. así me lo hizo ver mi terapeuta.

—¡Continúa por ahí, sigue sacando!—me indicaba.

—Me falta su réplica. Necesito su respuesta para que mi mente actúe, para darle el golpe que la desarme.—no podía seguir sacando.

Siempre he funcionado de esa forma. En muchos aspectos de mi vida aparté las cosas que me afectaban, que no me hacían bien, las acumulaba pero sin olvidarlas. No las tenía presentes, pero en el momento justo de una discusión regresaban y eran el argumento justo para desarmar al otro, lo que finalizaba sin posibilidad de réplica.

Necesitaba sus respuestas a mi rabia para poder asestarle ese golpe. Pero, aun intentando tener esas respuestas no era capaz de darle ese golpe. ¿Por qué? Porque sigue siendo ella. Porque cuando miro a mi rabia la veo a ella, a la mujer más importante en mi vida, a la única que realmente he amado y creo seguir amando. Mi terapeuta lo ha visto claro.

—Todavía no estás listo para despedirte de ella. Tienes que estar atento a la rabia porque tiene que terminar de salir. Después de la rabia llegará un gran tristeza y así continuarás avanzado.

Llevaba mucho tiempo evitando la rabia, todavía la evito. Puede que también sea miedo a cerrar este capítulo definitivamente.

—Aunque nadie sabe que ocurrirá yo la sigo viendo conmigo, no ahora, pero si en un futuro. Tal vez en unos años, más maduros, más preparados.—Le había dicho minutos antes.

—No es bueno alimentar esos pensamientos, aunque, como dices, nadie sabe lo que ocurrirá.—fue su respuesta.

¿Esperanza? No lo sé. Ya no la espero. Nó, porque lo que teníamos no lo quiero pero siendo diferentes ¿quién sabe?.

Aun con todo lo he visto y le he puesto nombre. Me ha engañado y me fue infiel. Ha sido una puta por dos razones:

  • Tanto tiempo conmigo, de mentiras, por una estabilidad económica, por dinero. Eso tiene un nombre muy claro.
  • La segunda es el echo en sí. Hoy casualmente se cumplen 5 meses de que me fuese infiel.

La sesión de ayer no ha eliminado la rabia. Veo ese sentimiento dentro de mi como una cuerda de barco que tiene un nudo, muy tenso, justo en mi abdomen. Ayer aflojé ese nudo. No los deshice ni lo retiré. Sigue estando ahí y no le puedo dar rienda suelta porque en su núcleo la veo a ella y no quiero dañarla. Tal vez sea estúpido, no lo se.

Mi ejercicio después de esta sesión es estar atento a mi rabia. Veremos que es lo que siento, veremos que es lo que observo.

Después de terapia he ido a escalar, ha sido una muy buena forma de evadirme de toda esa revoltura. Luego he hablado con las niñas.

Han pasado la tarde con sus abuelos, no les he permitido contarme lo que estaba haciendo su madre, no me interesa. También me han contado que se quedaban a dormir en el «piso de soltera». No me ha sorprendido y así se lo he dicho a las niñas. No se si será algo puntual o definitivo. Lo que si sé es que no he permitido que me afectase como lo habría hecho antes. No me he permitido reacciones, he querido poder decidir que, por el momento, no me afectará.

Como dice mi terapeuta, de una forma u otra, más tarde o más temprano tendrá que vivir su duelo, no se podrá esconder toda la vida de él. Tal vez ahí vea los errores que está cometiendo con las niñas. Lo nuestro es lo mejor que nos ha podido ocurrir.

He pasado una buena noche y cuando me he despertado no he pensado en ella, ni en que fuese día 7, ni nada por el estilo. Vuelvo a estar en un estado que se intenta acercar al de la paz. Estoy tranquilo en el trabajo, aunque todavía es temprano. Les he enviado un audio de buenos días a mis hijas, aunque no se si tendrán oportunidad de escucharlo.

Le dije ayer a mi terapetua que me había vuelto a sentir como si tratase con una adolescente. Me respondió que trataba con la misma persona de siempre pero ya no la veía como tal. Ese pensamiento me ha visitado varias veces esta mañana.

Buenos días mis amores. Ojalá lo pasen genial. Las quiero.

P.D. Para no faltar a la verdad y ser justos, tenía respuesta de mi hija al audio cuando he comprobado el móvil después de escribir.

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