05 de Agosto de 2019 – Abrazos de Chocolate

00:23. Hoy hemos instaurado en casa los abrazos de chocolate. Este tipo de abrazos son los más dulces y cálidos que pueden existir entre un padre y sus hijos.

He sido el último en levantarme hoy, lógico tras la madrugada anterior. Después de desayunar hemos jugado y hemos practicado juntos la canción que preparamos. Mis hijas llevan tiempo demandándome salir con las bicicletas por lo que, antes de irnos para almorzar fuera, hemos ido a dar un paseo.

Yo llevo todo el día un poco decaído, imagino que mezcla de la conversación de ayer con mi hija y de imaginar que su madre estaría disfrutando de una importante festividad en su pueblo pesquero «de referencia».

He podido preguntarle a mi hija como se encontraba después de la conversación que mantuvimos anoche. Su respuesta fue que muy bien, a lo que le indiqué que yo estaba muy contento y orgulloso de que lo hubiese hecho.

Mientras nos preparábamos para salir con las bicis, ayudando a mi hija pequeña a elegir su ropa le pedí que me diese un beso. Ella me respondió que no, jugando con su eterna sonrisa en la boca. Entonces le dije que me permitiese darle un abrazo. En ese momento fue ella la que me abrazó de tal forma que me emocionó haciendo que los ojos se me llenasen de lágrimas. Le he dicho que ese abrazo era de chocolate por lo dulce y calentito. A partir de ese momento hemos instaurado los abrazos de chocolate en nuestra familia y han sido una bendición.

Después de la bicis y antes de salir para comer he decidido ponerles protección solar. El sol había decidido salir con fuerza y el restaurante al que íbamos, elección de mis hijas, cuenta con un gran espacio, al aire libre, con multitud de actividades que las niñas pueden disfrutar durante y después de la comida. Mientras le ponía la crema a la mayor me di cuenta que la pequeña había cogido un bolígrafo y aprovechaba para «tatuarse» su piel. Le he dicho, con un tono de voz fuerte, que no lo hiciera y la pobre que estaba concentrada se ha sobresaltado. Se le han llenado los ojos de lágrimas. Ahí han vuelto a salir los abrazos de chocolate donde además ambos hemos llorado y reído después.

Han pasado una buena tarde en las instalaciones del restaurante. yo he aprovechado algunos de estos momentos para hablar con la seguidora del Troglodita sobre lo ocurrido anoche. También de como me sentía respecto a mi ex-pareja y su actitud con las niñas en estos aspectos. Me ha hecho darme cuenta que no he soltado nada. Me sentido como si, de repente, hubiese dado cincuenta pasos atrás en un abrir y cerrar de ojos. Ella está haciendo su vida y yo casi he regresado a la casilla de salida, por así decirlo.

Después de esa actividad hemos regresado a casa ya que les había prometido a las niñas ver una película. Mientras la veían hice unas actualizaciones en los perfiles del Troglodita. Como siempre lo utilizo para evadirme de mis pensamientos pero además, en ese momento, me hacía perder tiempo con mis hijas. Lo aparqué y me puse a ver la película con mis hijas.

Una vez finalizada mi hija mayor comenzó a encontrarse mal. Ahora, además de la barriga, se la ha sumado una gran tensión en la espalda.

Hemos merendado un poco de fruta y en vista de que nos quedaba tarde hemos vuelto a salir de casa. Nos hemos dirigido a la avenida de su zona de baño habitual, se nos ha unido mi hermana. Ella todavía no sabe nada de lo hablado con la niña, no he tenido oportunidad de comentárselo con tranquilidad. Tampoco ha podido ser durante el paseo. Hemos salido de casa relativamente tarde por lo que hemos cenado en un local de la zona.

Al llegar al coche he visto un mensaje de su madre, enviado mucho más tarde de lo habitual, en el que pedía que la avisara para llamar. Diez minutos después de ese había enviado un audio en el que se disculpaba con las niñas ya que se había quedado sin batería y les deseaba buenas noches. Imagino porque se quedó sin batería pero no me quise regodear en ese pensamiento y les pregunté a las niñas si le querían enviar un audio. Me respondieron que sí y se despidieron de su madre hasta mañana ya que ella misma les había comentado que hablarían mañana.

Durante el trayecto a casa ella respondió que ya tenía batería pero acto seguido ella misma reconocía lo tarde que era y les enviaba un buenas noches a las niñas. Los vi al llegar a casa, no quería darle lo mismo que yo había sentido solo unos días atrás y le pregunté a las niñas. Ellas, ya derrotadas, me dijeron que mejor mañana. Les di un baño rápido y a la cama con un mini cuento, masaje en la espalda para la mayor y en la barriguita  para la menor, que también quería uno.

Me he dormido con ellas pero me he vuelto a despertar y he bajado para organizar un poco la cocina, el lavavajillas, etc. Mi  hija mayor ha estado aquí hace unos minutos, vaso de agua, abrazo de chocolate y ha vuelto a la cama. Yo también me retiro. Buenas noches mis amores.

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