24 de Junio de 2019

11:23. Ayer pasé una parte de la tarde con el ánimo muy bajo. Fui a comer a casa de mi hermano pero no me quedé mucho rato. Regresé a casa y me fui a la playa. El camino hasta casa y luego hasta la playa lo hice entre conatos de llanto. ¡Cómo me encantaría dejar todo esto atrás!. Entiendo que es parte del proceso de sanación y lo acepto como tal pero duele.

En la playa logré recuperar el ánimo. El contacto absoluto con el sol y el mar me hizo bien. Terminé el libro de Ho’oponopono «Palabras mágicas«, de Jocelyne Ramniceano. Es cierto que contiene grandes verdades y las palabras me ayudan, desde antes de leer el libro, a cortar los pensamientos que se arremolinan en mi mente y no me permiten estar en el presente. Sin embargo otras partes del libro no me han llegado,  no las he tomado como interesantes. Utilizo las palabras e intento «limpiar» como dice el libro. Tal vez en el futuro lo retome o mi camino me lleve por otro «sistema» de crecimiento.

En la playa comencé a leer el primero de los tres recomendados por mi terapeuta, «El camino de la autodependecia«, de Jorge Bucay. Yo leyendo a Bucay, todavía me resulta graciosa la idea.

Como ya indiqué, el encuentro con mi ex-pareja fue cordial ayer, dentro de no comunicarnos. Yo había preparado a las niñas con al intención de salir al centro del municipio. Finalmente las niñas decidieron que mejor bici por el barrio. Cuando ella llegó vio a las niñas «muy guapas» y rato después de me escribió por Whatssap:

— Muy guapas nuestras niñas 🙂. Inteligentes y guineos también 😉. — Con guineos se refiere a insistentes.

—Lo se cariño, salen a nosotros 😘.

Lo borré automáticamente y se lo volví a enviar sin lo de cariño, no se si ella llegó a leer el primero.

Estando en la playa también recibí un par de fotos de las niñas en las atracciones de la feria. Le di las gracias ya que eso me proporcionó mucha más paz en la playa. Yo por mi parte le envíe una foto de la playa para que se la enseñase a las niñas. Se me ocurrió en ese momento que podía traer a las niñas haciendo senderismo en los próximos días. Se trata de la playa a la que tanto fuimos su madre y yo antes de que ellas llegasen a nuestras vidas.

Ya en casa me puse música y comencé a doblar la ropa. Esto me fue animando y decidí salir con mi hermano. Me había invitado a que saliese esa noche durante el almuerzo. Al final no pude coincidir con él al comienzo ya que estaba trabajando en un dispositivo de la festividad. Si que estuvimos un rato antes de las 12 de la madrugada. Me retiré un poco antes de esa hora, le dije que me iba para llegar bien al trabajo hoy pero la realidad es que me fui porque me dio «miedo» encontrármela a ella en su nueva vida. No se si estaba por ahí o puede que estuviese con las niñas pero me «aterrorizó» la noche. Me recordó a la amiga de mi hermana en su despedida de soltera.

Hoy estoy en el trabajo. No está siendo un mal día aunque he tenido que recurrir bastante a las «palabras mágicas», Perdóname, Lo siento, Te amo, Gracias.

 

23:50. Ha sido un muy buena tarde. He trabajado en las próximas publicaciones del blog y además he finalizado el primero de los libros de Bucay. Lo he leído atentamente y he podido extraer muchas enseñanzas. Imagino que en los próximos días de asentarán muchas más. He de reconocer que en algunas partes parecía que las palabras de Bucay le daban la razón a mi ex-pareja para tomar esta decisión y ejercer su libertad. Es curioso que por un lado este echo pueda dar tranquilidad y por otro me genere un gran dolor. Creo que ese dolor que siento en esos momentos parte de la sensación de no haber logrado que me amase y que lo pueda estar teniendo ahora con otra persona. Soy consciente de que los sentimientos no se pueden forzar, de echo es uno de los condicionantes que indica Bucay respecto a los límites de la libertad.

Está claro que si los sentimientos se pierden también es cosa de dos y en este punto me tengo que recordar que ambos lo hicimos lo mejor que pudimos con los conocimientos y herramientas que teníamos en esos momentos.

Todo esto no cambia que la siga amando, que desee estar con ella o que piense que podríamos haber tenido otra oportunidad, otro camino. Lo que cambia es que me he sentido más tranquilo y de esa forma ha sido una tarde muy buena.

He hablado un ratito con las niñas. Creo que han tenido una tarde genial y larga en la playa. Por eso ha sido un ratito, era tarde y las he notado cansadas. Ya me contarán mañana si les apetece hacerlo. Con su madre he hablado de la hora de recogida, ambos hemos sido muy flexibles. También de las comidas de las niñas y fin de la comunicación.

Creo que voy a ducharme y puede que comience con el segundo libro de Bucay. «El camino del Encuentro«.

Buenas noches mis amores. Les deseo dulces sueños. Nos veremos mañana. Las amo.

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