20 de Junio de 2019

14:40. Ayer terminó siendo un buen día dentro de todo este proceso.

Por la mañana dejé a las niñas en la escuela, la mayor salía de excursión de final de curso. Regresé a casa para ordenar un poco mientras hacía tiempo para ir a terapia.

En ese rato me puse en contacto con ella para terminar de concretar las horas y fechas de las próximas citas médicas de las niñas. También para decirle lo que había hablado con las niñas. Le conté toda la parte referente a nuestra relación actual. Finalicé el mensaje diciéndole:

«Te comento todo esto para ser transparente contigo respecto a las niñas y sepas lo que he hablado con ellas. Por si te comentan no hagas una interpretación errónea.

También y de cara a esta transparencia, no me gustó que ayer subieras a la niña al coche sin preguntarme. Son cosas que tendremos que ir puliendo».

Ayer, después de la actuación de la mayor, le iba a hacer entrega de las coas de las niñas, en previsión de que al día siguiente no fuese fácil por la excursión prevista. Ella iba a desplazar su coche cerca del mio y la pequeña le pidió ir con ella. Yo cuando me di cuenta vi a la niña subida en su coche sin saber nada de su petición. Sinceramente no me gustó.

Ella me respondió:

—Gracias a ti por compartir tu transparencia.

Antes lo habría callado. Esta claro que eso no es sano (me refiero a lo del coche). Lo de las niñas creo que es necesario por su bien y el nuestro. Espero que pienses lo mismo y actúes de la igual forma. Aunque bueno, lo hagas o no, yo continuaré haciéndolo. Me refiero a las niñas.— Fue mi respuesta.

Le pedí disculpas por tanta aclaración pero de verdad que no quiero ningún tipo de mal entendido con ella.

En terapia comenzamos con las preguntas de rigor:

—¿Cómo estás?¿Cómo te encuentras?

—No estoy ni bien, ni mal, estoy regular… días buenos, días malos, días regulares… Me siento triste, con dolor y culpa… continúo asumiendo, en el proceso.

También me hizo referencia al día tan malo que tuve  cuando realice la «tarea» de la sesión anterior en el trabajo. Le comenté que en efecto, no fue un buen día, pero lo entendí como parte del proceso. En este punto me indicó que durante la sesión me avisaría en cada ocasión que repitiese «esa expresión» (según me dijo se trata de la expresión con la que decir «bueno, que le vamos a hacer, no tiene remedio, está es la realidad que ha tocado» en el sentido de aceptación sin remedio).

A continuación le hice un resumen de lo que había hablado con las niñas y con ella esa misma mañana. También le dije que me gustaría tener una mejor comunicación con ella pero que no sabía sus razones para tener la que tenemos.

—Barajo dos posibilidades— Le dije:

  • Simplemente no quiere tener otra.
  • Lo hace para que me resulte más fácil a mi el dejarla atrás.

Ella me dijo que, sin conocerla pero basándose en los hechos, no creía que lo hiciera pensando en mi.

Continuamos analizando el ejercicio que le había enviado. Me hizo varios comentarios al respecto y me agradeció que me sintiera bien en la terapia. Ella comenzó a indicarme los avances que había visto en mi en este tiempo de trabajo, esa pregunta se la tenía reservada para el final y así se lo dije. En definitiva, que consideraba que había realizado un buen progreso, de forma coherente, veía como estaba entrando en la «rendición» ante la situación, permitiendo que comenzara a fluir. Todo esto en muy buen tiempo y de muy buena forma. También me dijo que tenía la impresión de que el día que saliese la pena sería un mar de lágrimas, pero esto también era necesario y estaba seguro que también lo transitaría de buena manera.

Terminando de revisar el ejercicio me transmitió que le daba cierto temor que me estancase en la culpa por lo que me invitó a iniciar un ejercicio de visualización. Me sigue sorprendiendo como las respuestas están dentro de nosotros pero no somos capaces de verlas.

En efecto, me siento culpable por todo lo que ha ocurrido. Por no haber visto sus avisos, las señales, por no haber hecho más,… Incluso arrastraba su culpa, lo que que ella, según yo, debía de estar sintiendo. La realidad es que lo hice lo mejor que pude y sabía. No tenía ni los conocimientos ni las herramientas para poder haberlo resulto de otra forma. Es cosa de dos y no sólo mía. Esa fue la relación que construimos y se resolvió de esta forma. Fue el mejor camino que supimos construir.

Comprender esto me ha quitado dos toneladas de peso de encima.

Finalizada la sesión me pidió que le describiese la sesión y que reflexionara sobre la culpa. La primera parte finaliza en este punto y a continuación llega mi reflexión:

Respecto a la culpa introduciré esta reflexión utilizando las palabras de mi terapeuta:

Solo podemos sentir culpa de aquello que hacemos de forma consciente y sabiendo que no está bien.

No podemos ser culpables de aquello que hacemos con la mejor intención pero que finalmente no se resuelve como esperamos. No controlamos el desenlace de las cosas y que no sea el deseado no nos debe generar culpa ya que en realidad nunca dependió de nosotros. En mi caso no me puedo sentir culpable de haber sido yo, de haber vivido, amado,… Lo hice lo mejor que sabía y podía, con los medíos de los que disponía y dada la situación que atravesaba.

Lo que puedo sacar es el aprendizaje y ver en que aspectos puedo mejorar. Creo que lo he visto y este es el camino de mejora. Esta es la evolución del Troglodita Emocional.

22:34. Finalizada la sesión salí de su despacho contento, más ligero. Me había descargado de toda la culpa. Pasé una buena tarde en casa organizando y luego salí al centro de escalada. Me lo pasé muy bien, pude hablar con varias personas de mi situación sin pena, con normalidad. Incluso al finalizar el entrenamiento me quedé charlando con una compañera durante un buen rato.

La noche no fue tan buena, soñé con ella, aunque en esta ocasión estábamos separados y lo vivíamos con normalidad. Me desperté varias veces durante la noche y no me resultaba fácil recuperar el sueño.

Hoy por problemas de agenda, no he podido ver al amigo con el que había quedado para hablar. Lo hemos pospuesto para el final de la próxima.

A primera hora he bajado a la capital para realizar unas gestiones y luego finalizar las tareas del hogar, ahora que las tengo al día no es tan pesado.

También hoy mi hija tenía su última representación del curso para despedir a sus compañeros que finalizan etapa en su escuela. Allí me encontré con mi ex-pareja. Nos cruzamos un hola y un adiós, saludándonos con dos besos.

Salimos juntos de la escuela con las niñas y ella se fue hacia un coche blanco, relativamente nuevo, desconocido para mi. Yo iba con la mayor de la mano y le pregunté:

—Mira, ¿mamá ha venido con ese coche?

Me respondió que sí, que ya lo sabía. Era un Suzuki Vitara, a ella siempre le había gustado ese coche y modelo en concreto. No dije nada, me despedí de las niñas y salí en dirección a mi coche.

Por el camino me alegré por ella, no se de donde ha sacado el dinero pero me alegro. Cuando llegué a casa le envié un Whatssap dándole la enhorabuena. Ella me aclaró que el suyo estaba en el taller. Le respondí que le hacía falta una puesta a punto y que mientras se la hacían disfrutase de ese coche.

Por la cabeza se me paso que ese era el 4×4 de su nueva pareja, de su novio. Algunas piezas se me encajaron.

«Apareció su príncipe azul en el coche de sus sueños…»

Descarté esas ideas de mi mente y continué con mi día. Terminé la casa, o casi, y volví al centro de escalada. He terminado molido, dos días seguidos no son buena idea.

Ya en casa de nuevo he comenzado a sentir rabia y a enfadarme con ella. No tengo por qué pero es lo que siento y no lo voy a reprimir. Son cosas circunstanciales pero joder con la niña y su no amor al materialismo. Seguro que mañana la veré de otra forma pero hoy la veo como un «culo moto» (Expresión que utilizábamos en la adolescencia para referirnos a las chicas que iban de un novio a otro y este o siempre tenía moto o la del nuevo superaba a la del anterior). En fin, es una tontería pero así me siento ahora mismo.

Mañana es el último día de cole y tengo una excursión con las niñas a una zona de montaña próxima a la escuela. La buena noticia es que ella no puede ir, por lo que espero pasarlo bien.

Lo dejo aquí para leer un poco. Buenas noches mis amores.

P.D. Un mes del lanzamiento del blog. Más de 100 seguidores en Instagram y Facebook respectivamente. Contento con el resultado.

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