09 de Junio de 2019

16:31. Dos días complicado, tres si sumo el de hoy. El día siete fue un día importante para mi familia ¡Se casó mi hermana!. Por la mañana llevé a las niñas a la escuela y me despedí de ellas hasta la tarde. Su madre y yo habíamos acordado que ella las recogería en la escuela y les daría de comer para pasar un par de horas con ellas.

Durante esas horas de mañana terminamos de preparar el lugar del evento. Una vez terminado aproveché para ir preparándome yo y así poder agilizar luego con las niñas.

A las 16:30 las recogí y nos fuímos a casa, las duché y comenzamos con los peinados de ambas. Una vez el pelo a gusto de las niñas, vestidos para ellas y traje para mi. Terminamos un poco más tarde de lo que había previsto pero todo perfecto. Estaban lindísimas. Antes de salir de casa les saqué varias fotos y le envié una a su madre. Vi su respuesta al llegar al lugar, las encontró muy guapas y me recomendaba un poco más de abrigo. Me sonreí al leerlo, esperaba su comentario. Ese aspecto estaba previsto y las niñas no pasarían frio en ningún momento.

Antes de la ceremonia, en la que mis hijas tuvieron un papel importante, estuvimos bromeando con mis familiares e invitados. Se trataba de una boda muy íntima por lo que todos nos conocíamos.

Había dejado el móvil en el coche, no esperaba ninguna llamada importante esa tarde/noche. No recuerdo para que fui al coche, pero al llegar miré el móvil y vi una notificación de la hermana del chico en cuestión. No se para que demonios lo miré, la verdad es que no aprendo. Soy administrador de la página «profesional» de mi ex-pareja en Facebook e Instagram. Este último lo había logrado sacar de mi aplicación pero no el de Facebook, a pesar que lo había intentado, sólo me puede sacar ella. Dado el poco movimiento que tiene tampoco me había preocupado más. En esta pequeña conversación en cuestión ella le contaba sus planes para hoy, ya hablaba del chico como «mi novio jajaja».

No me hizo gracia, no lo negaré. Se que mi cara cambió ya que cuando mi hermana me vió, a punto de ponerse su traje de boda, su cara también cambió. No me dijo nada pero se lo note. Evidentemente no era el momento y me lo tragué. El plan del día era intentar pasarlo lo mejor posible y eso no había cambiado.

Mis hijas precedieron a las novias. La mayor con mi cuñada y la pequeña con mi hermana, abriéndoles el paso mientras tiraban pétalos de rosas en su camino. La ceremonia fue preciosa  y finalmente les dediqué unas palabras. Mi hermana me lo había pedido tiempo atrás y yo le había respondido que no. Mi cabeza, dentro de esta montaña rusa, no estaba para eso y mis ánimos tampoco. El día anterior a la boda me lo pidió de nuevo, le había fallado una amiga, y le dije que lo intentaría. Aquí está el resultado:

«Hace semanas mi hermana, entonces soltera (Muchas felicidades a las dos – Las Quiero), me invitó a decir unas palabras el día de hoy. Sinceramente le dije que no, en ese momento me era imposible centrarme en cosas simples, como para verme capaz de esto.

Ayer por la tarde/noche me volvió a «invitar». Muchas gracias por este embolado en el que me has metido hermana.

Esta es una boda íntima, por lo que ninguno de los que estamos aquí ha sido invitado por compromiso. Esto quiere decir que entre ustedes, probablemente, existan personas que pueden conocerlas mejor que yo y podrían aportar más de lo que yo podré ahora. Perdón por no haber estado durante algún tiempo.

Todos somos conscientes del gran paso que están dando hoy y que, aunque nada va a ser diferente en su día a día, la realidad es que todo cambia. Este acto, que puede ser considerado como un simple trámite legal, es mucho más. Es un proyecto común de vida, es querer ver envejecer a la otra, acompañarse a donde sea y en la situación que sea pero, sobre todo, es algo que podemos ver todos al estar con cada una de ustedes. Este acto, sin duda, es el reflejo de un amor que crece cada día.

Saben que las quiero, saben que las queremos. Yo, más que felicitarlas, quiero darles las gracias por permitirnos ver ese amor cada día, por iluminarnos el camino con sus puntos de vista, por compartir este momento con todos nosotros y sobre todo, de corazón, y con mucho amor:

Gracias por ser y por estar.

Estoy seguro de que van a ser todavía más felices y eso se verá también reflejado en nosotros. Gracias por este regalo.»
 
 
Una vez finalizada la ceremonia pasamos al salón de la celebración. Aquí cenamos, reímos, bailamos,… Las que mejor se lo pasaron fueron mis hijas, sobre todo la mayor, que fue felicitada por lo bien que bailaba y cantaba.
 
La colocación de los invitados hizo que el destino, o puede que mi hermana, me sentara junto a su amiga. Hablamos un buen rato de nuestros respectivos procesos. No de nuestra exparejas sino de como lo estábamos afrontando. Me hizo varias recomendaciones de Joan Garriga. La verdad es que me aporta mucho cuando hablamos.
 
A punto de finalizar la fiesta mi hija me pidió cantar una canción muy concreta:
 

Cantó toda la canción sin dejar de mirarme a los ojos, yo la grabé con el móvil que había cogido minutos antes, al preparar el coche para llevar a las niñas. Al día siguiente le envíe ese vídeo a su madre.

Fue una boda maravillosa en todos los sentidos. ¡Gracias por este regalo hermanaS!.

Ya en casa subí a las niñas a la cama, la pequeña ya entró al coche dormida cuando salíamos del lugar de la celebración. Durante el trayecto guié a la amiga de mi hermana que no estaba segura del camino. Me sorprendió su mensaje rato después indicándome que había llegado bien a su casa. Me sorprendió pero también me hizo cierta ilusión, me agradó que alguien pensara en mi a esa hora de la madrugada. Se lo agradecí y a esa hora busqué, compré y descargué el libro que me recomendó, «El buen amor en la pareja«.

Portada

A la mañana siguiente nos levantamos tarde para nuestro horario habitual. Todos pasamos por la ducha y salimos a desayunar fuera. De vuelta en casa un ratito con las bicis y a las 13:00 llego su madre para llevárselas.

La tarde no fue buena. Subí al lugar de la ceremonia para recoger unas cosas, era el único que podía hacerlo ese día. Recorrí llorando el camino de vuelta. «Mi novio», esas palabras me perseguían pero la culpa es mía por mirar.

Salí a correr, fueron casi 19Km, lo últimos caminando, me vacié completamente. En esos últimos kilómetros hablé con las niñas. Estaban muy cansadas por lo que fue una conversación muy corta.

Ya en casa, después de «cenar» me intenté poner con las siguientes publicaciones del blog pero el cansancio me podía y me fui a la cama.

Hoy me he levantado temprano para llevar a mi cuñada y mi hermana al aeropuerto. Inician su viaje de bodas, no se que voy a hacer sin ellas tanto tiempo. Durante el trayecto hablamos un poco de la boda y de como estaba yo.

De nuevo en casa comencé a recoger, coladas, etc.. acondicionándola para el lunes que vuelven las niñas. Después de eso me dirigí al parque municipal, donde la escuela de mis hijas organizaba un evento. Sabía que mis hijas estarían ahí.

Tardaron un poco en llegar pero el encuentro fue de verdad maravilloso. Sin embargo no pude, no puede estar allí con ella, no de esa manera, no en la forma que estamos ahora. Me dolía demasiado. Me despedí de las niñas, que se sorprendieron bastante por lo pronto que me iba. Creo que hasta ella se extrañó.

De camino al coche comencé a llorar y ya no paré hasta bastante tiempo después.

Recogí unas cosas en casa de mi hermana de las que me iba a ocupar en su ausencia e intenté distraerme con una película.

Me he puesto a escribir en el diario para no dejar pasar más tiempo. No quiero abandonar esto aunque me cuesta traer de vuelta estos momentos.

Creo que me voy a cambiar y me voy a mi playa de juventud. Pasaré la tarde leyendo y puede que continúe llorando. Durante esta tarde he deseado llorar sin parar para intentar sacarla de mi de esa manera, vaciar toda la pena y el dolor mediante las lágrimas.

Me voy, lo dejo aquí por hoy.

P.D: Es grande el esfuerzo que tengo que hacer para tratarla en tercera persona.

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