30 de Abril de 2019

23:29. Ayer salí del trabajo y me fui directamente a las oficinas municipales. Realicé lo trámites necesario para quitar la penúltima domiciliación en mis cuentas de tus responsabilidades.

Ya te lo has llevado todo o casi todo. La casa está vacía sin ti. A las 11:45 teníamos cita con la pediatra para la revisión de la pequeña, revisión después de tanto tiempo. Nos encontramos en la consulta y me sorprendió saber que no la habías llevado a la escuela. La niña estaba muy juguetona aunque algo preocupada, supongo que sugestionada por ti.

Una vez dentro de la consulta la pediatra preguntó sobre las vacunas que faltaban. Creo que me respuesta te descolocó:

«Hemos sido algo negligentes al respecto.»

Cuanto intentó indagar, asumiste tu parte de responsabilidad. La pediatra consultó sobre si había biberón, chupete o si se chupaba el dedo. Tu respuesta:

«Sólo chupa la teta.»

Como no podía ser de otra forma la pediatra dio su opinión, sobre todo si las tomas eran nocturnas, por suerte eso ya quedó atrás. «La lactancia es un acuerdo entre niño y madre pero que ninguno puede imponer o prolongar más de lo necesario». Ella hablaba mientras examinaba a la niña y tú por detrás casi hacías «chanzas» a sus comentarios. La verdad es que me resultó entre gracioso y patético, pero bueno es tu problema.

Yo salí muy contentó. Ya tengo los informes para que la compañía autorice las vacunas, aún estando fuera de la edad marcada por el calendario vacunal. Por otro lado no pusiste pegas a la revisión ocular que le corresponde a la pequeña, aunque sinceramente de ponerlas me habría dado igual.

Cuando salimos te despediste con mucha prisa, ya que tenías el coche en un párking de la zona y estabas «preocupada» por el coste. En ese momento le dije adiós a la niña.

A continuación fui a recoger parte de mis cosas a casa de mis padres y pasé por la casa de mi hermana, que me había invitado a comer y tenía que entregarme un par de cosas. Durante el almuerzo hablé con ella y con mi cuñada, me dijeron que estaba un poco «acelerado» pero que apoyaban completamente mi decisión.
 

Regresé a casa y, para hacerle sitio a la ropa de las niñas, me puse a ordenar mi ropero y mis cajones, después de por lo menos «1.000 años». Los vacié en la cama, limpié el ropero y cuando me paré a mirar la cama no lo podía creer.

«¿De dónde ha salido tanta ropa?¿Cuándo se me fue esto de las manos?»

Comencé a separar ropa; esto me queda grande, mal estado y me sirve. Una vez finalizada esta primera criba me centré en me lo pondré o no. Recordé la recomendación que me dio mi hermana hace tiempo sobre el método Kon Marie. Terminé con cuatro montañas, pantalones, camisas, blusas y polos. A partir de ahí nueva criba entre tirar/donar, el resto para la plancha.

A primera hora había contactado con mi abogado para ver cuando podíamos hablar telefónicamente. Todavía no tenía respuesta y esto me preocupaba mucho. Fue en ese momento cuando contactó conmigo. Le expliqué la situación y me dijo que tenía posibilidades de obtener la custodia completa, aunque no se podía asegurar ya que eran muchos factores a evaluar. Yo estaba convencido de iniciar el proceso pero él me recomendó que le proporcionara el contacto de tu abogada para intentar un acuerdo. Que también sería una forma de que comprobasen que ni aceptaba ni estaría «callado» con esta situación. También coincidió conmigo en mi sospecha de que tus actos del domingo eran orientados por un abogado y, ahora lo veo, muy bien pensados y premeditados. Era el día perfecto ya que sabías que tenía que ir a cubrir el turno en el trabajo y no podría impedirte nada, vamos que podrías hacer y deshacer, recogerlo todo tranquilamente durante todo el día si era necesario.

Ahora solo me queda esperar sus noticias al respecto y terminar de definir por donde tiramos. No se cual será tu reacción en el momento en que tu abogada te contacte.

También ha contactado el ilustrador y me ha enviado el primer boceto, ya lo había hecho días atrás y le hemos ido dando forma hasta lograr hoy el modelo definitivo.

Hablé con las niñas y estaban contentas, de momento es una fiesta para ellas.

Entre todo el trasiego de este día «me encontré» con tu lienzo en el salón, ese que te regalamos por un Día de la Madre, en el que estás dando el pecho en una playa de Asturias y en el que nuestras hija superpuso sus manitas con pintura. Me costó descolgarlo, lo hice llorando, y me despedí de ti:

«Adiós mi amor, adiós a ti ya que esta otra mujer es desconocida para mi.»

El día que te fuiste me pediste que no lo tirase. Lo bajé al garaje, junto a otras tantas cosas tuyas que ya había bajado hoy.

Continué con la ropa hasta que ya no podía más y me fui a la cama.

Descansé bien hasta las 5 o 6 de la madrugada. A partir de ahí me protegí a mi mismo pensando unicamente en el momento. «Estás calentito en la cama y te vas a volver a dormir». A las 7 y algo me levanté y preparé varias coladas. A continuación desayuné un plátano, recogí  parte de la casa y moví muebles de sitio. Por último a planchar blusas, polos y pantalones cortos. Una vez finalizado al super y vuelta a hacer la comida para las niñas. Una ves estuvo lista continué doblando ropa con el método Kon Marie, pero no puede terminar con toda ya que tenía que ir a por las niñas al cole.

En la escuela me encontré con varios padres que se sorprendieron  por mi repentina delgadez, me preguntaron si estaba a dieta y les dije que sí «la dieta de la separación». Me dieron muchos ánimos y alguna broma hicimos. Ya no me importa decirlo. También hablé con la tutora de nuestra hija mayor que me comentó como veía a la niña respecto a todos estos cambios. La ve bien, pasando su proceso pero bien.

Regresamos a casa, comimos y vieron un poco de tele. Les pregunté por la situación en casa de tus padres. Me dijeron que la ropa que tenían allí les quedaba pequeña y que las bragas a una le quedaban estrechas y a la otra estiradas respectivamente.

Les dije a las niñas que el plan que tenía era llevarlas a equitación pero después de eso podíamos ir a comprar ropa, para que se pudieran llevar la que quisieran a casa de los abuelos. Lo pasamos genial en ambos sitios. La verdad es que el día con las niñas ha sido fantástico, muy colaboradoras y entusiasmada con los cambios que les estoy proponiendo:

  • Los muebles que ya he movido.
  • Cambiar las fotos del salón…
  • Reestructurar el espacio de su habitación…

Sólo hubo una cosa que no les gustó, la posición de la mesa de la cocina. Les dije que si eso era todo la devolvería a su lugar cuando estuvieran en casa. También quieren que les coloque la ropa como he hecho con la mía, bueno la poca que ya he colocado. Todavía tengo una montaña de camisas y pantalones por planchar, probablemente bastantes vallan a la montaña de donación.

Las niñas hablaron contigo y me sorprendió que todavía estuvieras en casa de tus padres, pensaba que ya estarías «por ahí». Te pusieron al día, ducha, cena y a la cama. Con un pequeño cuento que les leí ambas estaban dormidas.

Antes de la cena nuestra hija pequeña comenzó a llorar. Pude indagar que se debía a que tú no estuvieras en casa, imagino que con el cansancio del día iría a llamarte y se dio cuenta de que no estabas. La logré calmar pero me pedía ver un trabajo de artesanía que estabas realizando. Te pedí disculpas por volver a contactar pero te dije la situación y lo que necesitaba. Lo que me enviaste era sólo una parte que habías compartido en redes sociales por lo que deduje que ya no estabas en casa. Por suerte no fue necesario, ya había logrado calmar a la niña y se acababa de dormir.

También yo me voy ya a la cama. Buenas noches mis amores.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver más

  • Responsable: Diario de un Troglodita Emocional.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento: No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.Ver
Privacidad