27 de Abril de 2019

23:25. Ayer fue de nuevo tranquilo. Antes de ir a por las niñas pasé por casa a buscar las cosas de la piscina y pude comprobar que continuas sacando tus cosas de casa. Me resulta doloroso pero no puedo hacer nada.

Una vez con las niñas nos fuímos a casa de mis padres. Allí nos reunimos todos e hicimos una búsqueda del tesoro, coincidiendo con la época de Páscua, para encontrar unos huevos y unas liebrecitas de chocolate. Se lo pasaron genial, tanto así que la pequeña no quería ir a piscina y yo lo respeté.

Estuvieron jugando un buen rato hasta que mi cansancio o el echarte de menos o la suma de ambos me hizo dar la tarde por terminada y regresar a casa. Después de organizar algunas cosas comenzamos con los baños, un poco más de juego, cena y a la cama.

Ayer hablaron un ratito contigo, yo por mi parte evito participar en tus comunicaciones con las niñas. Estamos pendientes de establecer el acuerdo. Se lo he enviado a mi abogado así como los cálculos económicos para conocer su punto de vista y sobre todo si se ajusta a la ley. Imagino que tú también estarás consultando con algún abogado.

La noche no ha transcurrido bien, me fue casi imposible leerles el cuento a las niñas por mi afonía. Luego a las 6:00 ya estaba despierto y a las 6:40 se despertó nuestra hija pequeña. Estaba muy inquieta, llamándote inicialmente, se logró calmar un poco pero a las 7:20 ya estábamos todos levantados.

Desayunamos creps y después de unos pocos preparativos salimos para que las niñas conocieran uno de los lugares emblemáticos de nuestra provincia. Estaba contento de ser yo quien les proporcionara esta primera vez.

Llegamos al primer mirador a las 10:15, bajamos a estirar las piernas y sacarnos algunas fotos que envié a mis padres y hermanos. 15 minutos después estábamos en el lugar de inicio del sendero. En ese momento contactaste dando los buenos días a las niñas y deseándoles un día genial. Les pasé el teléfono para que te pudiesen enviar unos mensajes de audio y unos selfies. Las niñas te contaron nuestros planes del día, también que les había dicho que en verano podríamos ir de acampada a las áreas de la zona preparadas para ello. A ti te pareció estupendo nuestro plan del día y nos deseaste que los disfrutásemos mucho. Las niñas querían continuar enviándote «caritas» (emoticonos) pero les dije que empezábamos el paseo y te envié un audio indicándote que salíamos ya y te que enviaría alguna foto.

El camino fue espectacular en todos los aspectos, por el entorno, las vistas, los olores y por disfrutar de esta primera vez con las niñas. Una de tantas cosas demoradas por nuestra rutina anterior y porque probablemente no habría sido de tu agrado. De verdad que fue maravilloso y las niñas así lo sintieron. Los tres disfrutamos muchísimo.

A las 12:20 estábamos de vuelta en el coche. Las niñas ya querían comer, cosa que me sorprendió ya que habíamos hecho un segundo desayuno de frutas y algunas galletas antes de iniciar el sendero de vuelta. Como era temprano las convencí para ir a comer a un pueblo cercano y de esa forma hacer un poco de tiempo. Así lo hicimos y nada más llegar, aunque temprano todavía, nos fuimos a un restaurante de la zona. Sólo pedimos unos pocos entrantes pero con mi poco apetito fue más que suficiente.

La idean inicial, una vez finalizada la comida, era ir hasta una conocida tienda de repostería de la zona, donde comprar algunas cosas, y merendarlas en casa viendo una peli. Al final no fuimos a la tienda ya que las niñas querían un trozo de la liebre de chocolate y al darles a elegir se decantaron por esa merienda. Iniciamos el camino de regreso. Una vez en casa y después de refrescarnos les puse la película.

Mientras la estaban viendo me fui a la cocina para ir recogiendo los platos y cubiertos del desayuno, que habían quedado en la pila del fregadero. Ahí y sin previo aviso comencé a llorar. Intenté calmarme pero me fue imposible. No quería que las niñas me viesen tan roto y me fui a la azotea, donde continué llorando. Contacté con mi hermana, aunque sabía que no lo vería si no la llamaba.

«Que patético soy echando de menos mi antigua mierda de vida»

Interiormente también me comparaba con unos vecinos que se separaron hace algo más de un año y ella logró rehacer su vida rápidamente mientras que a él le costó bastante más.

Contacté con mi hermano y le pregunté donde estaba. Me respondió que sólo en su casa. Le pedí que por favor viniese a casa.

«No puedo dejar de llorar, necesito salir de casa para poder echar todo esto fuera. Ven para que estés con las niñas.»

Tardó unos 30 minutos en llegar, tiempo en el que continué llorando sin control. Mientras me iba secando las lágrimas les preparé la merienda a las niñas. En cuanto llegó mi hermano salí de casa diciéndole a las niñas que iba a tirar la basura. Nada más llegar a un camino de tierra cercano comencé a llorar de nuevo y así estuve durante otra media hora más o menos.

Llorando sin pensar, sólo sintiendo, con una gran compasión por mi y por mi soledad, ante esta situación que todavía no entiendo, que no me creo y a la que no se como hemos podido llegar. Un poco más restablecido me alejé algo más pero continué llorando mientras contemplaba el mar. Que triste me resultaba todo esto.

Cuando se me terminaron las lágrimas regresé a casa. La película, de la que solo iban a ver la mitad, estaba casi terminando. Pasamos a la cocina donde todos nos entretuvimos con unos juegos de cartas que había traído mi hermano.

Antes de comenzar a llorar había contactado con tu hermana. Le preguntaba que tal estaban ella y tus padres. Me comentó, justo cuando regresaba a casa, que todos  se estaban adaptando todavía y finalizó con un:

«Ánimo todo paso, de todo se recupera uno»

En cierta forma esto me mató un poco ya que continuó mostrándome  lo claro que está que esto no tiene marcha atrás.

Sobre las 19:00 las niñas ya daban muestras de cansancio por lo que iniciamos los baños y la cena. Mi hermano se marchó cuando subíamos a la cama. ¡Gracias hermano!.

Al subir les pregunté a las niñas si te querían enviar un mensaje de buenas noches ya que era relativamente pronto y probablemente, en el momento en que llamases, estarían durmiendo.

Finalizado el primer cuento les deseaste buenas noches y no estabas por la labor de llamar, entiendo que para no romper el ritmo. Ellas querían hablar contigo, me lo pidieron y no se lo pude negar. Probablemente fue un error desde el primer contacto pero estoy seguro que esa llamada si lo fue.

La niñas te preguntaron por el regalo del cumple al que irán mañana contigo. Inicialmente debía ser yo pero se decidió retrasarlo un día por la posibilidad de lluvia. Personalmente yo lo agradecí, ya que no me apetecía nada estar respondiendo preguntas. Les dijiste que el regalo era un libro y ellas te preguntaron por el título. Les contestaste que lo tenías en el coche y que no podías ir a mirarlo, tú y tus escusas. Imagino con quien estabas, de ahí que entienda perfectamente que les dijeras a las niñas que «no te gustan» las videollamadas. Lo que no quieres es responder preguntas incómodas.

También te hablaron de la futura acampada, de ir todos. Ellas todavía no lo entienden. Tu respuesta fue que no te gustan las acampadas, esto es cierto, es la razón por la que las niñas no han disfrutado de ninguna todavía. Las invitaste a que fueran ellas y luego te lo contaran.

Por último la pequeña comenzó a pedirte que viniese ya, que quería estar contigo. En ese punto ya les pedí que se despidieran. Fue un error esa llamada, no lo volveré a cometer.

A las niñas, sobre todo a la pequeña, les costó dormirse. Pasado un rato, yo ya estaba fuera de la habitación, se despertó y comenzó a llorar. Se volvió a dormir mientras la abrazaba.

Después de eso pude hablar con mi hermana y me dijo que tendría más días como este, de puta madre y, de repente, CATAPUM. Yo se que me queda mucho por llorar pero no lo esperaba tan de improviso. Mi hermana me comentó que ayer estaba muy «high» y que era normal el bajón.

«Todavía es poco tiempo y tienes que permitirte llorar.»

He vuelto a recurrir a la ayuda farmacológica, le tengo miedo a las noches. También me llegué a plantear que fuese mi hermana quien te entregase a las niñas mañana, ahora mismo preferiría no verte, finalmente si estaré aquí mañana.

Ahora voy con la otra dura parte de este proceso, dejarlo todo en condiciones y preparar mis cosas para volver a dejar a mis hijas mañana. Sí, las tareas de la casa las hago mientras duermen para no perder tiempo con ellas.

Buenas noches mis amores.

 

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