17 de Abril de 2019

11:25. Tarde complicada la de ayer. Después del masaje te envié un whatssap, te decía que aunque sabía donde estarías no esperaba verte. Cuando pasé por enfrente del edificio, muy próximo al lugar del masaje, pensaba en las malditas palabras con las que contactó contigo después de tantos años. No es el culpable de que no me quieras pero sirvió como detonante de toda esta situación, aunque probablemente de no haber sido ahora lo habría sido en unos meses.

No recordaba esas palabras con dolor, incluso pensé en entrar donde tenías la cita e invitarte para poder hablar. Te contaba, en el mensaje, lo mucho que te echo de menos. Aunque no te lo escribiese, te decía que te quiero.

Evidentemente entiendo que no estamos en ese momento, tú quieres hacer tu vida y yo ya no estoy en ella. Te dije que esperaba que ya supieses, al menos, si estabas enamorada o no. Al menos sabría que por esa parte esto había servido para algo. Ahora pienso que eso estaba de más, como todo lo anterior probablemente. Tú sólo quieres disfrutar de tus hijas y hacer tu vida el tiempo que las niñas están conmigo, vida en la que ya no tengo espacio.

Ahora creo que tu mala cara de ayer y las lágrimas que te secabas nada tenían que ver conmigo. Como me dijiste «Situaciones nuevas que me descolocan». Te estás enfrentando con la realidad, una realidad que hasta ahora no habías vivido y que probablemente imaginaste más humana y fácil. Eso también forma parte del crecimiento que tú tienes que realizar.

Cuando llegué a casa de mis padres volví a llorar pensando en las niñas y por fin les conté toda la realidad de mi situación a mis padres. Como me dijo mi hermana tenía que contarlo para ir liberándome, me sentí mejor.

Después de «comer algo» salí a correr, a vaciarme, a gritar,… esta vez sí, como un loco, en ese mirador. Cuando regresé te pregunté por las niñas y una hora después, todavía sin respuesta, te dije que me avisarás para llamarlas. A los 30 minutos respondiste diciéndome que estabas en un parque de la ciudad y me enviaste una fotos de las niñas jugando. Te consulté si podía ir a verlas o si, por la hora, ya era muy tarde. Me dijiste que me acercara.

Muchas gracias, de verdad, necesitaba verlas. Volví a llorar mientras columpiaba a nuestra hija pequeña, tú me mirabas con extrañeza y la niña me preguntaba porqué no me quitaba las gafas de sol. Creo que no entiendes lo que yo estoy sintiendo en estos momentos y si lo sabes no te importa. Después de despedimos te volví a dar las gracias por Whatssap. También te pedí perdón por verter mi mierda sobre ti, ahora que ni te va ni te viene.

Me sorprendió que pasaras gran parte de la tarde en casa de tus padres, bueno no que tú la pasarás, que la pasaran las niñas para luego sacarlas un rato al parque. También saber que hoy las ibas a volver a dejar de nuevo para terminar unas gestiones y que pensarás, para más tarde, llevarlas un rato a la playa. Esto último debido a que, la tarde que viniste a verlas a la playa, estabas muy sorprendida al verme cargado con tantas cosas. En ese momento te lo tuve que recordar, «Ahora es solo 1 el que tiene que hacer lo que antes hacíamos 2». Creo que todavía no te has dado cuenta de como son las cosas en realidad.

Me da la impresión de que cuando no estás con las niñas tus limitaciones son menores, imagino que porque estás acompañada por otros adultos. Si estás con las niñas y te ves sola, en ese sentido, las cosas cambian mucho y tus limitaciones vuelven.

También te mostrabas sorprendida por lo rápido que estaba bajando tu depósito de gasolina, es normal ya que tus desplazamientos antes eran mínimos o bien los hacíamos en mi coche. Mucho me temo que no has pensado en las próximas facturas del seguro y de los impuestos municipales, facturas que he pagado yo estos últimos años. Eso será un nuevo baño de realidad que espero te ayude a continuar avanzando en tu camino.

Después de despedirnos en el parque llamé a mi hermano y hablamos hasta tarde. También se lo conté todo, con pelos y señales, desde el principio hasta esta última tarde. Me sentí aliviado al contárselo.

Volví a bajar a casa de mis padres con mi nueva banda sonora en repetición y cantando a gritos y como un poseso la canción de Macaco.

Hoy he vuelvo al trabajo, encerrado 24 horas sin posibilidad de moverme y sin poder ver a las niñas; tal vez por eso necesitaba tanto verlas ayer. Llevo muchos años en este trabajo y tú pensabas que no me costaría estar separado de ellas dos días por esa razón. ¿No entiendes que no es la misma situación?¿qué ahora todo es diferente para mi?. Estoy aquí encerrado, esperando que llegue la tarde para poder llamarlas y con mucho temor a las próximas horas de la noche.

23:09. La tarde ha transcurrido relativamente tranquila en el trabajo. Cuando más vueltas le estaba dando a la cabeza recibí un mensaje de mi hermana y hemos estado hablando por teléfono. Continuo dándome cuenta de cosas que no era capaz de ver, algunas no me gustan de ti pero no se si son suficientes para que pueda dejar atrás mis sentimientos. Todavía es muy pronto, 17 días, y se que probablemente no sea cosa ni de 30 ni de 60 más. Poco a poco lograré rehacer mi vida.

Luego he escuchado el audio que me envió nuestra hija pequeña, súper-feliz por su último logro en la piscina y a la vez insegura ya que le cambian el monitor el próximo lunes. Estoy seguro de que lo pasará igual de bien.

Una hora después pude disfrutar de una videollamada con ellas. De verdad que son maravillosas y de corazón espero estar equivocado cuando pienso que las estás dando de lado y que ahora mismo son una carga para ti. Después de hablar todo ha sido alegría hasta que te he visto «en línea» en el Whatssap. Sé que hablabas con él y eso me ha devuelto a mi otra realidad. Me hubiese gustado que esas palabras, que imagino le enviabas, fuesen para mi, que los planes que estuvieran haciendo fueran conmigo, pero eso ya no podrá ser.

Entiendo que no me quieres de esa forma y que ya nada volverá a ser como antes. He deseado que la realidad de la vida te golpee para que al menos puedas ver lo que has dejado atrás, no para que vuelvas si no para que lo valorases. A veces creo que en cierta forma has huido de casa, ya no podías vivir más conmigo, que mis últimos nueve años contigo fueron una completa mentira. A mi lado pero sin querer estar. Me cuesta creerlo pero pienso que es la realidad.

Al rato te he preguntado si las niñas se habían dormido bien y me has dicho que les costó un poquito, a la grande por un pequeño resfriado que tiene y a la pequeña por sus nervios con el cambio de monitor. Te he deseado que las niñas te dieran buena noche y tú me has pedido que intente descansar. Lo intentaré y así te lo dije, también te dije que lo intentaras tú, aunque imagino que ya no tienes problemas para dormir toda la noche.

Supongo que a mi me espera una larga noche pero al menos tengo el alivio y la alegría de que mañana estaré con las niñas. En cierta forma me ha sorprendido cuando te pregunté sobre la hora para ir a casa mañana y me dijiste que cuando quisiera. Pensaba que me dirías una hora relativamente tarde, pero cuando te dije que a las 10:30, 11:00 o incluso antes no me pusiste ninguna pega. Esto me descolocó ya que a mi me cuesta regalar 10 minutos con mis niñas. Imagino que tendrás planes de Semana Santa o, iluso de mi, que lo haces por mi, ya que soy el que lo está llevando mal, muy mal.

Bueno, sea por la razón que sea mañana estaré desde temprano con ellas y pasado también. Dos noches maravillosas con ellas. Si el sábado quieres venir tarde no te preocupes, yo encantado. No lo digo con maldad ni con ironía, lo siento de esa forma.

Me resulta curioso como este tipo de situaciones tienen la capacidad de cambiarnos. Cómo soy capaz de percibir sentimientos en mi y en otros en los que antes no habría caído aunque me estuviesen mordiendo la mano. Sí, esto es para mejor, tengo que convencerme aunque me duela.

Voy a darle forma a la primera entrada del blog.  Buenas noches mis amores, las quiero.

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