14 de Abril de 2019

06:12. He escuchado al reloj dar las 4 de la madrugada y he pensado que era la hora a la que sueles despertarte, eso me dijiste. Mi cabeza se convirtió en un torbellino pero logré sacarme todas esas situaciones irreales de mi mente y volví a dormirme. Ahora hace un rato que estoy despierto pero por suerte mis pensamientos no están pudiendo conmigo.

En algún momento de la noche he soñado que se me caía un diente. Recuerdo que tenía algún tipo de significado muy concreto y lo acabo de buscar, bastante acertado por cierto.

«Tiene mucha relación con la inseguridad, el miedo al cambio, haber tomado malas decisiones y la insatisfacción«

De algunas de esas cosas voy completo. Pero aún se extiende más, en mi sueño se me caía de la parte de arriba y eso tiene un significado más específico:

«El significado de soñar que se te cae un diente de arriba casi siempre se relaciona con la inseguridad. Tienen que tener en cuenta que, los dientes, son una de las partes más duras y estables del cuerpo. Por tanto, cuando nuestro inconsciente evoca que estos pueden caerse lo que nos está indicando es que, en estos momentos, incluso lo más fuerte de nuestro cuerpo puede desprenderse.

 

Leído de forma metafórica lo que podemos interpretar es que nos sentimos frágiles, inseguros, etc. Hay algo en nuestra vida que nos está preocupando o está haciendo que no nos sintamos tan fuertes, por tanto, en el mundo onírico de los sueños los dientes se nos caen.«

Creo que bastante exacto en muchos aspectos sobre mi situación emocional actual.

Lo mejor de hoy es que vuelvo con las niñas. Con ellas y en casa espero que todo sea mucho más llevadero hasta que tenga que volver a dejarlas.

Antes de ir a dormir he vuelto a hablar con mi hermana. Lo he comentado lo del día de mierda de ayer y me lo ha repetido.

"Ella lo tiene claro, no quiere verte para no ver tu dolor que seguro que le afecta y para intentar no alargártelo. Tú sin embargo continúas 'negociando' con ella, esperándola y ella ahora mismo no está en esa esfera y puede que nunca vuelva a estarlo"

Ella pasó una situación similar vista desde tu lado y probablemente tenga toda la razón. Tengo que dejar de pensar en ti, ocupar mi tiempo y sobre todo darle lo mejor a nuestras hijas. Tengo que intentarlo al menos, se que todavía es muy pronto, hoy hace 14 días. También tiene razón en que tengo que hablarlo y sacar todo esto, ahora mismo la mejor opción es mi hermano. En cuanto tenga oportunidad le contaré toda nuestra realidad, o más bien los hechos y mi realidad.

Me gustaría volver a salir a correr hoy pero prefiero contenerme para estar al 100% con las niñas.

He tomado la firme decisión de no «facilitarte» el contacto con las niñas. Por supuesto si ellas quieren verte o hablarte lo harán y si tú quieres también lo harás pero ni te presionaré a ti ni invitaré a las niñas como hasta ahora.

Mi hermana dice que ha visto a las niñas mucho más cercanas a mi y que si quiero verlas no te de opción, que te avise que voy y que me las saques a la calle 10 minutos en los que pueda abrazarlas y besarlas. Será lo que tenga que hacer en momentos como los de ayer. Tal vez pienses que quiero controlarte, puede que exista un porcentaje de eso, pero cuando te pregunto por tus planes con ellas es por que quiero saber donde están, como siempre he sabido hasta ahora. Tengo que soltarte a ti, no a nuestras hijas.

Respecto a las niñas me da miedo que, en esta situación, tú con tu culpa y yo con mi pena, les demos mucho más de lo debido. La mayor quiere cambiar de actividad pero tú consideras que es demasiado pronto para meternos nosotros en ese trasiego. Creo que tú puede que no te veas capaz de realizar ese traslado a la capital con las niñas por tus problemas de ansiedad. También pienso que, después de todo soy yo el que la va a costear, si tú no puedes o no quieres la llevaré yo, dentro de mis posibilidades de tiempo. Será otra forma de estar más tiempo con ella o con ellas si las pequeña nos quisiera acompañar.

De verdad que no quiero que esto sea una guerra por las niñas, nos necesitan a los dos, pero siguiendo tu consejo voy a «establecer vínculos» con ellas. Como me recomendó mi hermana:

"Por fin permítete ser tú sin los límites que tú mismo te imponías por ella. Se tú y que tus hijas descubran quien es su padre de verdad y que las niñas descubran la infinidad de posibilidades que la vida ofrece"

Posibilidades  que a veces he envidiado a otras familias por poder hacerlas y nosotros no. Aunque tengo que ser sincero, me habría gustado que tú estuvieras en esa vida.

La decisión ha sido tuya y como tu dijiste «alto precio», pero espero que alto precio no repercuta en las niñas. La mayor no lo exterioriza y antes de ayer hablamos de la posibilidad de que la evaluase un Psicólogo. Sólo de pensarlo te odio por esa posibilidad. No tengo problema por verme afectado por tus decisiones, yo lo puedo entender, pero ¿nuestras hijas?. Creo que si ellas no terminan bien sería algo que nunca te podría perdonar. Pero no, saco esa idea de la mi cabeza que no es real y continúo.

07:05. La cama me pesa, creo que que me voy a levantar para ir preparándolo todo. Hoy será un día genial con mi familia más cercana. Espero dejar mis demonios aparcados en esta libreta, por lo que voy a soltarlos a continuación:

¿Qué vas a hacer hoy?¿Vas a ir corriendo a sus brazos desde que dejes a las niñas? Disfruta tu nueva vida y aunque se que no sería bueno para las niñas ahora mismo deseo que se te atragante. Intentaré no pensar en nada de estoy hoy aunque cuando las niñas se duerman no se si seré capaz de no hacerlo.

23:00. Hoy no ha sido un mal día. Has estado muy presente en mi cabeza. Te echo de menos y eso no cambia ni estando con las niñas.

Nuestra hija mayor me preocupa, se ha quedado muy triste después de despedirte. Le he preguntado varias veces y no me ha negado que estuviese triste por esa razón. Llegada la tarde me ha dicho: «No te preocupes, yo estoy bien«. Esto me ha hecho saltar todas las alarmas.

Lo hablé posteriormente contigo y me dijiste que no me preocupara, que también habías hablado con ella, estaba manifestando su duelo, era una perdida para todos. También me dijiste que su profesora (la cual cuenta con nuestra confianza) también la estaba acompañando. Te dije que sí, en efecto era una gran perdida. Tu respuesta me sorprendió:

"Es normal, yo hoy cuando preparaba las cosas también lloré"

Yo también he llorado hoy cuando después de la respuesta de tu hija le recordé que ella podía hablar contigo o verte cuando quisiera, sólo tenía que pedirlo. Aun necesitaríamos un poco más de tiempo para acostumbrarnos a la nueva situación.

El día con las niñas ha sido precioso, lo han pasado genial. Primero con la familia en su casa del árbol, en un columpio que les hemos improvisado en la rama de un hermoso peral en flor, comida en familia, recogida de cítricos y para terminar la tarde un par de horas a la playa. Han terminado muy cansadas.

Ya en casa tú llamaste, gracias por volver a ser la que eras en este sentido, las niñas no podían perder a su madre en los días que están conmigo, ellas no tiene la culpa.

Ahora ya duermen. Yo  por mi parte he recurrido muchas veces al «eso no existe» para dejar de resolver en mi mente discusiones futuras que probablemente nunca tenga. Eso me ha dado paz.

Les he cambiado la canción a nuestras hijas. Ahora cantan el estribillo de «Bailo la pena» de Macaco. Le he explicado a la mayor lo que significaba y parece que le ha gustado más.

Ahora mismo me pregunto ¿Por qué has llorado? No me hago ningún tipo de ilusión. ¿Por dejar a las niñas?¿Por dejar la casa?¿Por culpa?. Evidentemente no lo sé pero no se me ocurren muchas más respuestas, aunque da igual ya que probablemente nunca lo sepa. Puede que te lo pregunte algún día por mi necesidad de entenderlo todo.

Te echo de menos y también me pregunto ¿Dónde estarás ahora?¿Con quién?¿Nos tienes presentes, a las niñas, a mi? A mi probablemente no, lo único que sientes por mi es pena. ¿Me quieres? Después de tanto tiempo me quieres como padre para tus hijas, como amigo, pero no me amas y sin eso no podemos estar juntos.

Como te echo de menos vida mía, que duro ha sido verte ir hoy. Quería gritarte ¡No te vayas!, por favor, no lo hagas, pero nuestros caminos se han separado aunque no me lo crea.

En un rato me iré a descansar y lo haré con nuestras hijas que han decidido dormir conmigo en nuestra cama. Buenas noches mi vida.

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